Es difícil explicar, con pocas palabras, porqué estoy aquí, más allá de la “obligación escolar”…. El tema elegido ha sido las series, por diversas razones: no ando muy allá de ego y no me veo con fuerzas de exponer mi opinión como si de una verdad irrefutable se tratase, no tengo excesivas aficiones, y menos en una época de mi vida tan austera como ésta y no, últimamente no encuentro nada que me proporcione un placer semejante a las series…..

No me considero especialista, simplemente  aficionada a esas largas (sic) películas que se extienden hasta que los capítulos, el creador, el sueño o el ansia lo permiten…. Amante de tramas  y géneros diferentes, de minutos de ficción, o no, sin interrupciones ni salas atestadas, sin las voces del gallinero televisivo ni el vacío que te invade cuando los españoles por el mundo y sus felices vidas desaparecen de la pequeña pantalla.

Prefiero mil veces islas inexistentes en las que la gente puede empezar desde cero, lejanos y dramáticos barrios de Baltimore en los que la vida, y la muerte, vale lo que vale una bala, felices y surrealistas casitas californianas en las que las apariencias son más importantes que la realidad, hijos de la anarquía, policías adivinos, perspicaces o escritores, disfuncionales familias de enterradores, médicos desquiciados o enamorados, abogados que caminan al filo de la justicia,  publicistas sin escrúpulos, ciudades que se levantan de mano de la cultura y de sus ciudadanos…

Nunca tantas historias estuvieron tan cerca de nuestras manos, para ser consumidas a nuestro antojo, en versión original o doblada, por la mañana, por la tarde o bien entrada la madrugada, viendo capítulos de dos en dos, de cuatro en cuatro o hasta que no recuerdes, o no sin esfuerzo, por dónde empezaste…. Ahora que todo se consume rápido, que los libros me inspiran una pereza infinita y las películas se centran más en la forma que en el fondo, me quedo con la hermana pequeña del séptimo arte. Aquella contra la que nunca creyó competir hasta que ciertos señores de renombre se pusieron al mando de naves para las que las películas no tenían puertos, sintieron la necesidad, para bien o para mal, de creer en ese pequeño formato que ya vivió su boom en los ochenta y noventa pero al que las redes sociales, el merchandising, internet y la globalización han convertido en la droga de cientos de miles de seguidores que, semana tras semana se sientan religiosamente frente al televisor o, seamos realistas, navegan en busca del nuevo capítulo-tesoro.

No soy amiga de los spoliers, de adelantar finales ni acontecimientos, no estoy aquí para eso…. Quiero aportar un nuevo punto de vista, o mejor dicho, mi propio punto de vista, mis recuerdos sobre series míticas que todos hemos visto, mis opiniones ante fenómenos mundiales como Lost o ante obras maestras como The Wire, curiosidades, novedades, opinión….. Puede que no sea nada nuevo, pero si que tratará de ser diferente…. Es un blog, es evidente, pero hace tiempo que dejé de creer que las cosas son iguales, simplemente por tener el mismo nombre.

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