Perdonadme si me dejo algún “momento” televisivo por el camino, pero lo más parecido al acontecimiento que viviremos el próximo 23 de mayo me recuerda al fenómeno “Cristal” ( o era Topacio,o la Dama de Rosa???)… Cualquiera de ellos fue una auténtica revolución en nuestro país,era el CULEBRÓN con mayúsculas que enganchó a nuestras abuelas,nuestras madres o incluso nuestros ex novios,uno de los cuales me confesó que el día del ultimo capítulo del serial faltó a clase,como la gran mayoría de sus compañeros,porque para ellos “era algo histórico”…

Mis recuerdos son más bien banales, me temo que era muy pequeña, y se reducen a los comentarios de mi madre y mi abuela en la mesa a la hora de comer, así como el hecho de que el final de una telenovela y el precio de los anuncios de éste eran noticia…. Bien pues ahora cambiemos a mi madre y mi abuela por mi compañero de piso y la que escribe, al CULEBRÓN por el FENÓMENO TELEVISIVO y….. Sí, queridos, de no ser por la importancia de Internet en la difusión, expansión y desarrollo de  LOST, porque su argumento es  más retorcido que el de cualquier telenovela y  por el astronómico precio de los anuncios, tenemos una sociedad que décadas y generaciones después continúa, al otro lado de la pantalla, deseando que le hagan reír, y llorar, le lleven lejos de su agotadora rutina y le acerquen a sus compañeros de trabajo, o familiares, o lo que sea, gracias a un nuevo tema de conversación.

Podría mentir y dado que se supone que amo las series, se podría suponer también que estaba ahí el primer día que emitieron LOST, pero no fue así, por dos razones. La primera, porque en España la han ninguneado bastante y si bien en Estados Unidos empezaron en el 2004 (¡qué tiempos aquellos!) aquí paró hace menos de un año en Cuatro, después de que en La 2…. En La 2 hicieron lo que hicieron con “Six Feet Under”, marearla… Si es que por la audiencia se hace lo que sea… Y la segunda, porque como dice quién me empujó a verla, quizá era una “snob” que se negaba a dejarse absorber por la marea, esa extraña necesidad de llevar la contraria….

El dejarme llevar ha supuesto muchos capítulos enlazados, muchas preguntas absurdas, alguna conversación interesante  y la ligera sensación de que todo lo que se podía hacer ya se ha hecho y quizá el final sea lo que menos recuerde la gente, para bien o para mal… Televisivamente Abrams, Lindelof y compañía no han descubierto nada nuevo, han creado buenas escenas de acción en medio de una misteriosa isla en la que los fenómenos “poco” normales se suceden sin razón (y sin visos de ir a tenerla) y las han unido a bonitas historias de personajes más bien disfuncionales a los que la vida lleva, en varias ocasiones, por caminos soprendentes. Añadir guionistas nuevos cuando los que comenzaron la historia se van (aunque luego vuelvan), así como un poco de electromagnetismo, parapsicología y filosofía ayudan bastante a que las tarifas publicitarias del  último y esperado capítulo del fenómeno ronden el millón de dólares por treinta segundos, cuatro veces más que un capítulo normal.

Sin embargo,la cifra  queda lejos de los dos millones de dólares que se llegaron a pagar por los capítulos finales de serie míticas como Friends o Seinfeld, hecho que me reafirma en mi idea de que la grandeza de Lost no reside totalmente en su contenido, si no en lo que ha supuesto para la televisión. Desde aquí reconozco que no he visto ni un sólo capítulo frente al televisor, ni tampoco he pasado por caja para comprar los Dvd´s. Y como yo, muchos, que poco ha poco se han sumado al fenómeno sin esperar las emisiones en televisión o ediciones en DVD, a este lado del charco, o se han cansado de estar a merced de la ABC, que somete al espectador a la incomodidad publicitaria acostumbrada en Estados Unidos. Allí los telespectadores  han ido descendiendo, y si en 2004 eran casi veinte millones de personas los que querían saber que era de los pasajeros del Oceanic 815 ahora no llegan a ser diez millones de personas. En un intento de frenar la caída, y ante la sospecha de que la piratería se llevaba los espectadores, la ABC comenzó en 2006 a “colgar” en su web los capítulos al día siguiente de emitirlos, pero la caída continuó.

Antes de que los cambios de guionistas y las des/apariciones repentinas de pasajeros desalentasen a más de uno la serie cautivó por su novedoso planteamiento, ya que no se trataba de hospitales con rebuscadas  historias de amor o médicos desquiciados, ni de polícias o agentes del orden en sus diferentes versiones, sino de un conjunto de personajes con atractivas historias pasadas e inciertos futuros que se ven obligados a vivir en una isla con gente que no conocen… Y tampoco les conocen. Los creadores de la serie han reconocido que los foros y webs en los que los fans se reúnen para dar rienda suelta a sus propias teorías, han servido para plantear  nuevas tramas o sopesar elementos que ellos mismos no habían imaginado, en una prueba más de que quizá no sea el creador quién tenga ahora la última palabra.

Pase lo que pase el próximo 23 de mayo, no es poco lo que la serie ha supuesto para la televisión. Sin ir más lejos ese mismo día, y en una completa demostración de surrealismo televisivo y poco respeto al telespectador, Cuatro emitirá el último capítulo a la vez que en Estados Unidos, subtitulado (pensé que no viviría para ver como emitían algo en V.O con subtítulos en la caja tonta y ya ves tú) y sin haber emitido los dos anteriores… Ahí está una cadena de televisión intentando recuperar otra vez lo que internet se ha llevado. Para muchos el esfuerzo no esta mal, yo simplemente me pregunto cuánto tiempo tardarán en darse cuenta de que no nos gustan los anuncios, y de que amamos verlo cuándo queremos, dónde queremos y a ser posible, en HD.

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