La fiebre comenzó por una estupidez, una noche de juerga desafortunada, una resaca más intensa de lo deseado, insomnio nocturno y La2 haciendo de las suyas. Esa fue la razón por la que Alan y yo llegamos a conocernos, más bien a interesarme yo por él, despúes de verlo en la ceremonia de los Oscars del año 2000.

Y es que Alan Ball es de los pocos que puede decir que, aunque más brevemente en el segundo, ha triunfado en la televisión y el cine. Graduó en Escuela de Teatro de la Universidad de Florida en 1980,llegó a ser verdaderamente conocido hasta casi veinte años después, cuando estrenó “American Beauty”.

Ganadora de cinco Oscars, la película protagonizada por Kevin Spacey, Anette Bening y Mena Suvari narra la tranquila  de una familia media americana, aparentemente normal, un aperitivo, para mi,  de lo que luego fue su confirmación, “Six Feet Under”.  La serie protagonizada por la familia Fisher supuso una revolución tanto narrativa como visualmente. Cada capítulo comenzaba con la muerte de un personaje que posteriormente acababa en el negocio de los protagonistas, una funeraria que el joven Nate hereda en el primer capítulo, muy a su pesar….Y visualmente, pocos podrán decir que conocen muchas series con una fotografía tan cuidada, con una fuerza visual tan formal y tan cautivadora que hasta yo he querido cocinar en la cocina de la neurótica Ruth Fisher.

El final de este prodigio de la televisión llegó en 2005 y Alan se tomó un descanso de tres años que dedicó a meditar, leer libros y escribir la que sería su segunda serie “True Blood”, menos dramática y más juvenil que la anterior, con la misma fuerza visual y una curiosa temática que ha hecho regresar el gusto por la estética vampiresca, gracias también a otras películas juveniles.

Sin embargo la historia de los habitantes de Bon Temps aún no le ha reportado premios a esta relevante miembro de la comunidad gay americana, cosa que si pueden decir “American Beauty”, con un Oscar, un Globo de Oro y el Premio de los Guionistas de Estados Unidos, y “Six Feet Under”, con el Premio de los Productores de América a Mejor Serie Dramática, un Emmy a la Mejor Dirección y un  Premio de los Directores de América.

Criticado por muchos por sus imágenes a veces demasiado explícitas y provocadoras, la temática de sus creaciones no es casual. Con trece años presenció la muerte de su hermana en un accidente de coche el día en el que ella cumplia veintidos. La naturalidad y la casualidad con la que la muerte se refleja en “Six Feet Under” no resulta agradable para muchos, y más de uno nos hemos vuelto un poquito más paranoicos…. La homosexualidad está presente en todas sus obras, y él mismo ha reconocido que algunas de sus experiencias están reflejadas en el personaje de David Fisher. En “True Blood” son muchos los que ven paralelismos entre la discriminación que sufren los vampiros de los que no lo son y la comunidad homosexual, mientras se rumorea la aparición de una posible pareja gay en la próxima temporada.

Pase lo que pase con los vampiros, que ya se han convertido en la segunda serie más vista de la gloriosa HBO, Alan Ball ya ha hecho Historia en la televisión y no son pocos los que nombran “Six Feet Under” como obra cumbre de ésta. Pensaba dejaros el enlace de la intro de “Six Feet Under”, pero no quiero ser “agarrada”. Para mí, uno de los mejores momentos de TODA la serie. Capítulo 12 de la cuarta temporada, dirigido por supuesto por Alan Ball.

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