Play for the money, boys, play for the money


La pantalla se funde en negro tras ese sonido angelical carácterístico de HBO, te sitúan física y temporalmente, Nueva Orleans, Louisiana, tres meses después, y acto seguido el inglés incomprensible del sur de los Estados Unidos y la música te sitúan en el barrio de Tremé. La música suena con fuerza, la gente en la calle baila, es el primer desfile despúes del Katrina.

Wendell Pierce

David Simon y Wendell Pierce entre otros abandonaron hace unos años las calles de Baltimore, de las que nos ofrecieron un escalofriante y relevador retrato en una de las mejores series de la historia “The Wire”, y se trasladaron a la otrora espléndida Nueva Orleans con la intención de mostrar un fiel y arriesgado retrato de una de las mayores vergüenzas de Estados Unidos, la situación y los problemas de los habitantes de los barrios más desfavorecidos de la ciudad más grande del estado de Louisiana, que en 2005 sufrió la fuerza del Katrina y el desinterés de su gobierno.

Dirigido por la veterana directora polaca Agnieszka Holland, el primer capítulo demuestra claramente las intenciones de sus creadores: mostrar sin forzar, sin necesidad de ser excesivamente explícito, la situación de un grupo de personas que viven el día a día entre casas sin tejados, suelos cubiertos de barro, vecinos a los que quizá no vuelvan a ver, pertenencias que ahora son escombros y la inquietante necesidad de que todo vuelva a ser normal. Abandonados a su suerte por un gobierno que los consideró inferiores, por ser negros y vivir en barrios pobres, convierten la normalidad en la mayor de sus victorias, y la normalidad en Nueva Orleans es la música.

Clarke Peters

Como es habitual en las creaciones de David Simons y los suyos,la trama se centra en una serie de personajes que comparten ciudad, en este caso un conjunto de casas que se mantienen en pie de manera desigual, y problemas, siendo el dinero, cómo no, el causante de buena parte de ellos. Así, Wendell Pierce interpreta a un trombonista con demasiados hijos y escaso dinero que se mueve en taxi para llegar a sus actuaciones, y con el dinero que saca de éstas, se paga el viaje… O no. Su ex mujer es interpretada por  Khandi Alexander, la doctora Alex Woods en CSI: Miami, una camarera con carácter que busca deseperadamente a su hermano desaparecido tras el huracán. En esta dura tarea que le lleva a poner en duda, como a muchos otros de sus compatriotas, las actuaciones de las fuerzas de seguridad, le ayuda Melissa Leo, nominada a un Oscar por “Frozen River”, que interpreta a una mujer defensora de los derechos civiles, ardua tarea en inhóspito lugar. El reparto femenino lo completa  Kim Dickens, a la que muchos recordareís en “Lost”, una cocinera que trata de sacar su negocio adelante enfrentándose, cada día, a la misma pregunta a la que se enfrentaron miles de personas, “¿Cómo está tu casa?”…. No sé porqué su respuesta me hace temer un desastre de grandes proporciones.

Simons y Pierce nos son los únicos que cambiaron Baltimore por Nueva Orleans, mi querido Lester Freamon (Clake Peters) se convierte ahora en Albert Lambreaux, otro músico, en este caso contrabajo, que regresa la ciudad, muy a pesar de sus hijos, con la única idea de retomar su vida, es decir, ensayar y tocar con la esperanza de poder celebrar el Carnaval o el “Mardi Grass”.  Tiene este actor al que hemos podido ver en “Notting Hill”, “Life on Mars” o “Damages”, la fantástica capacidad de decir todo sin abrir la boca, y resulta especialmente escalofríante ver su cara en el momento que se enfrenta a lo que queda de su hogar. Tanto Peters como Pierce se han enfrentado a la necesidad de despojarse de grandes personajes como fueron Bunk y Freamon, sabiendo que los que estábamos del otro lado, al principio, nos costaría despojarlos de su pistola, sus cervezas o sus muebles en miniatura. Y aunque eché, un poquito sólo, de menos al Sr. West dando la réplica, su asegurada presencia en la también asegurada segunda temporada me tranquiliza.

Treme-John Goodman

John Goodman y Steve Zahn, quizá los más conocidos para el gran público, completan un reparto que ha contado y contará, además con la presencia de grandes cameos, como el que pudimos ver en el episodio piloto de Elvis Costello, o el gran trompetista desconocido para buena parte de nosotros Kermit Ruffins. Y es que si algo trata de transmitir “Treme”, tanto dentro como fuera de la pantalla, es la necesidad de normalidad, de que la vida vuelva a ser la misma aunque lo vivido les obligue a desconfiar, aún más, de su gobierno, de su seguridad, o de sus propios destinos.

Ya os lo digo, “Treme” no es “The Wire”, y mucho me temo que el que quiera acción, malotes y tiros se bajará del carro a la primera oportunidad. Pero viendo el episodio piloto, y leyendo las declaraciones de David Simon al respecto, “Treme” señalará con el dedo desde la cultura y la música, desde el renacimiento de barrios que pasaron demasiado tiempo bajo el agua, desde la alegría de todos aquellos que a finales de agosto de 2005 se sintieron más cerca de la muerte que de la vida e, individualmente, decidieron volver a empezar. Porque a veces eso es mucho más efectivo que el lenguaje barriobajero o los tiros por la espalda.

Una perla….

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