Hace más o menos un año, Cuatro decidió emitir desde el principio los capítulos de “Lost”, uno detrás de otro, en un intento de aliviar los calores veraniegos vespertinos o de robar audiencia a base de continuidad y escaso gasto …. Por aquel entonces dije: “No, no la voy a ver, tiene pinta de ser una atolondrada e inconexa película de acción dividida en capítulos, no es mi estilo…” Hoy hay dos cosas que son evidentes: una, que no hace falta demasiado para que cambie de opinión, dos, que no estaba muy equivocada….

Los que queraís las respuestas que Lindelof, Cuse y compañía no os han dado, os habeís equivocado de sitio, yo no las tengo. No sé de metafísica, hace tiempo que mi número de preguntas supera al de respuestas y ayer estaba convencida de que iba a ser muy difícil que las expectativas se cumpliesen. El resultado, un bonito y enternecedor capítulo, más propio de la Coixet o de Shymalan que de Abrams, quien trató de contrarrestar el azúcar con escenas de acción, por decir algo, previsibles y sin más emoción que la de ver una espectacular escena en el acantilado a la que se resta trascendencia con el comentario vengativo de Kate (las balas de antes y la que le quedaba) o  despegar un avión que dejó tras de si más preguntas que respuestas….. Otra vez.

Me senté delante de la tele esperando una interesante lucha entre el bien y el mal, y me encontré la solución (no sé si fácil o no) a seis años de rocambolesca ficción surgida de cerebros diversos e inconexos que durmieron demasiados días pensando en cómo continuar con algo que generaba más líneas en el mejor invento del siglo XX, Internet, que en sus propias cabezas.  Un final como el de ayer sólo se le puede ocurrir a alguien que no puede contestar a preguntas que ni siquiera él había formulado, a alguien que lanzó en 2004  una serie sobre unas personas que tenían un accidente de avión, y que sin comerlo ni beberlo, a falta de más atractiva acción en la parrilla televisiva, vio como el éxito lo encumbraba, a la vez que las expectativas crecían y el fenómeno superaba la televisión para instalarse en Internet, la aldea global…. “There are few, and the grandmother make a baby”.

Reconozco que no sé si están vivos o muertos, cuándo murieron y porqué, pero …¿No habíamos quedado que NO estaban muertos? Quiero decir, si el guión está escrito cuando te lo preguntan, obviamente no lo desvelas, pero si vas escribiendo conforme avanzan las temporadas… ¿Por qué no se descartó esta teoría? No quiero empezar con las preguntas porque si no no acabo, pero resulta decepcionante que no se les haya ocurrido nada mejor, teniendo en cuenta que posibilidades tenían tantas como foros en la Red.

Sin embargo los guionistas  no dudaron en reírse de sí mismos cuándo Locke-MiB le comenta a Jack lo previsible que resulta que el fuese el elegido, ya que ciertamente lo fue. Lo que no me parece tan gracioso es la escena en la que tratan de explicarlo todo, el encuentro de Jack con su padre en la iglesia. Si le pones la cara de cualquiera de los guionistas, “mentepensante” o creador a Chris Shepard, y la tuya propia, ¿por qué no? , a Jack, tienes la conversación que todos hubiéramos querido tener, con las respuestas que (parece) han podido dar.  Aunque a nosotros se nos haya quedado más cara de gilipollas que al neurocirujano aventurero.

Aunque inexplicable de principio a fin, Lost  ha sido un compendio de emocionantes e intrigantes historias, de curiosas tramas y novedosas formas narrativas que quisieron ser la Biblia de la televisión y se quedarán en un extenso “Manual para guionistas sobrepasados” en el que se explica, entre otras cosas, cómo y de qué diversas maneras puedes ir enredando algo sin miedo a fracasar….. Simplemente obviando el “por qué de las cosas”. Pero yo no valgo para eso, y aunque no recuerdo si era como las niñas preguntonas de los anuncios “”¿Y  por queeee???? ¿Y Por queeeee?????”, ahora soy una persona adulta que desgraciadamente se hace demasiadas preguntas de forma habitual, que se enganchó a esta serie por tener algo en lo que pensar más allá de la asquerosa rutina y que tiene hoy más dudas que cuando empezó, allá por el mes de diciembre.

Por ello no pienso permitir que nadie diga que Lost permanecerá en la Historia de la Televisión junto a The Wire o Six Feet Under, porque sería tan aberrante como afirmar que “El guardián entre el centeno” y “El Quijote” ocuparán el mismo lugar en la Historia de la Literatura. No señores, ya he escrito aquí varias veces, que no por tener el mismo nombre las cosas son iguales….. The Wire, Six Feet Under, y muy probablemente The Sopranos  (que aún  no he visto), son una verdadera lección de guión, dirección e interpretación, con una fotografía digna de cualquier premio cinematográfico y una temática que, en el fondo, va más allá de las escenas de acción o los momentos románticos. Por su parte Lost ha revolucionado la relación entre las cadenas de televisión, los espectadores, los creadores e Internet, ha quitado minutos de sueño a millones de personas y va dejar en el paro a miles de teóricos. Y poco más. Bueno sí, el placer de haber descubierto joyitas de la interpretación como éstas dos, bellezas como la pecosa, y viejos conocidos a los que muy pronto escribiré una carta.

El mundo no se acabó ayer a las nueve de la mañana, costará encontrar nexos de unión tan planetarios como Lost, pero llegará otra serie que sin saber muy bien porqué, nos hará sentarnos frente al televisor y nos dejará un enorme vacío cuando acabe. Aunque ahora mismo, éste no es mi caso, he sufrido finales más dolorosos.

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