Ayer por la noche los afortunados telespectadores de la HBO pudieron disfrutar el capítulo final de la última creación de uno de los mejores autores de la última década, David Simon. Hace casi treinta años Simon era redactor de sucesos del Baltimore Sun, hoy ningún amante de las series puede negar que es uno de los mejores y somos muchos los que damos las gracias, a quién sea, porque este señor haya encontrado una cadena, la HBO, y unos actores, muchos y muy buenos, que nos hayan regalado tantos minutos de inolvidable y grandiosa ficción televisiva.

A comienzos de la década de los sesenta nació, en la capital de Estados Unidos y en el seno de una familia judía, David Simon. Rodeado de hermanos y de padres que tenían por gusto discutir, con la intención de desarrollar en ellos un espíritu crítico y capacidad de argumentación, Simon dio sus primeros pasos periodísticos en el colegio, afición que continuó desarrollando en la Universidad de Maryland, donde participó en el prestigioso periódico universitario The Diamondback. En 1982 comenzó a desarrollar su labor periodística en Baltimore, donde encontró la inspiración suficiente para escribir grandes y realistas guiones durante casi dos décadas. El cambio de dirección en el periódico y su progresivo desencanto con la profesión le llevaron a pedir una excedencia, que aprovechó para escribir un libro. Y fue entonces cuando el periodismo perdió a un (seguramente gran) periodista y ganó un gran guionista/creador/productor.

La adaptación a la televisión de su libro “Homicide: A year on the Killing Streets” fue realizada por Barry Levinson y su asistente Gail Mutrux, quién por cierto le pidió a Simon que se encargara el mismo de hacerlo, oferta que declinó alegando falta de experiencia. No fue hasta el primer capítulo de la segunda temporada cuando Simon, junto a su compañero de universidad recientemente fallecido David Mills, escribió su primer guión, que por cierto le valió un WGA Award al mejor texto dramático. Eso sí es un buen comienzo. En 1997, co-escribió con Ed Burns The Corner, un libro que recogía sus experiencias en el gran mercado de la droga existente en el oeste de Baltimore, y que posteriormente se convirtió en una miniserie de seis horas de duración ganadora de tres premios Emmy. Con estos mimbres, os podeís ir haciendo una idea de cuál fue el siguiente cesto.

El cesto se llamó The Wire, duró cinco hermosas temporadas y es para muchos,entre otros este señor,la mejor película de los últimos tiempos. Sí, he dicho película, porque The Wire es una sucesión de capítulos admirablemente entrelazados en los que se retrata crudamente la política, la educación, la inmigración, el periodismo y la corrupción policial en la ciudad de Baltimore. Podría pasarme horas alabando esta joya audiovisual que, como no, ha sido tratada lamentablemente en nuestro país, con doblajes de tercera división y temporadas emitidas hace años que aún no podemos comprar en DVD, pero lo dejaré ahí. Total, no se hizo la miel para la boca del asno, y de eso en este país tenemos unos cuantos.

Con otro Emmy bajo el brazo por el guión de “Middle Ground”, el undécimo capítulo de la tercera temporada, en marzo de 2008 The Wire terminó y Simon amplió su radio de acción televisiva produciendo y dirigiendo junto a Burns la adaptación del libro Generation Kill. En esta ocasión la miniserie de HBO, la cadena talismán del guionista, narraba los primeros días de la invasión de Iraq en 2003 desde el punto de vista del reportero Evan Wright, que acompañó al “Primer Batallón del Cuerpo de Marines de Estados Unidos”. En 2009, y con la intención de criticar la innacción del gobierno estadounidense tras el desastre del Katrina y dar a conocer la cultura de uno de los barrios más importantes de Nueva Orleans, Tremé, Simon se embarco en su última aventura televisiva. La serie, del mismo nombre que el barrio, relata los esfuerzos de varios supervivientes del huracán por continuar viviendo en una ciudad desorganizada en la que la brutalidad policial, la falta de coordinación de las instituciones, el desempleo y la precariedad social son obstáculos contra los que luchar día a día.

Con la segunda temporada de Tremé confirmada, el guionista estadounidense guarda otros proyectos bajo la manga,como la miniserie Manhunt, que relata los días posteriores al asesinato de Abraham Lincoln o el guión, que aún no cuenta con producción, de una serie sobre Muddy Waters. Y es que para Simon, tal y como el comenta en esta entrevista parafraseando a Picasso, el arte es la mentira que nos ayuda a ver la verdad.

Humildemente, gracias por tantos minutos de verdades, gracias por esas dichosas obras de arte.

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