Antes que nada pedirte disculpas por no haberte escrito antes, si Six Feet Under fue mi primer enamoramiento, real y consciente, de una serie de televisión, tú fuiste, en buena parte, el culpable de que me mantuviese, al otro lado del ordenador, capítulo tras capítulo, durante 63 episodios…. Y  para sufrir ese final. Pero bueno, no nos pongamos tristes, que buceando en tu biografía he hecho descubrimientos de lo más interesantes…

Como por ejemplo que nos debimos de conocer, (si, ya lo sé, no es la primera vez que me pasa, para los hombres soy de memoria frágil) mucho antes de 2004, pues comenzaste en la televisión con pequeños papeles en series que yo veneraba, como Beverly Hills 90210, y venero, como es Seinfield. Antes de debutar en la gran pantalla sus sueños eran más olímpicos y con menos celuloide. Nacido en 1965 en la Alexandria de Minnesotta, hasta que una lesión frustró tu carrera como atleta tu gran pasión era correr. Hijo de padres profesores, te graduaste en literatura inglesa y decidiste cambiar de aires, la fría Minnesotta se te había quedado pequeña, y como casi todos, te mudaste a Nueva York.  Y allí, tras un Máster de Bellas Artes con la especialización en actuación comenzaste tu andadura profesional.

En 1987 debutaste en la televisión con la desconocida en nuestro país Blood Harvest, cinco años después llegaste a la serie del cómico de Manhattan Seinfield, y la televisión se convirtió en tu segundo hogar. Además de la juvenil serie de Aaron Spelling, pasaste por Ellen, University Hospital y The Great Defender, en 1995. Hasta dos años después no te estableciste en una serie, sino que participaste esporádicamente en hasta seis producciones diferentes, entre las que, para mi sorpresa destaca…. ¡Party of Five!!!! Compartiendo pantalla con Matthew Fox, aunque sólo fuese durante dos episodios. Otra de tus actuaciones destacadas fue el breve papel de Lawrence en  la película The Truman Show, pero el reconocimiento internacional aún tardaría en llegar un par de años.

En 2001, y tras tu participación en la producción de Aaron Sorkin para la ABC, Sports Night, Alan Ball llamó a tu puerta, y dio en el clavo. No conozco muchos actores capaces de ser Nate Fisher también como tú, de expresar ese eterno desasosiego ante el injusto destino, de amoldarse a las circunstancias y las mujeres que te rodeaban, desequilibradas todas ellas. Ahora que sé que aspirabas a ser atleta me resulta aún más “poético” que una de las aficiones de Nate fuese correr, correr por todo Los Ángeles para olvidar los tropiezos, las muertes y el negocio. Desde entonces tus trabajos han tenido mayor repercusión mundial, al igual que los de Michael C. Hall o Lauren Ambrose. La breve pero intensa The Lost Room, la insoportable y pretenciosa familia de Dirty Sexy Money han contado con el aval de tu presencia…. Y por mi parte, con un poco de escepticismo…. Y es que para mi sigues siendo Nate Fisher.

Pero dado el fin del pobre Nate, del que me surge la duda de si alguna vez fue feliz, trataré de adaptarme a tu papel de padre de familia encarnando a Dan Braveman, quizá por una vez satisfecho con el destino. O quizá no. Parenthood nos lo dirá.

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