Las WSOP, porque su nombre lo indica, porque yo mando


Según cualquier enciclopedia o portal de definiciones, una serie de televisión es una obra audiovisual que se difunde en emisiones televisivas sucesivas, manteniendo cada una de ellas una unidad argumental en sí misma y con continuidad, al menos temática, entre los diferentes episodios que la integran. Teniendo en cuenta esta bonita sucesión de palabras, y las filias y las fobias de cada uno, más allá del género televisivo al que pertenezca, los documentales de La2 que uno se pone para dormir la siesta, los partidos del Seis Naciones de Rugby, que son pocos los que pueden verlo en vivo pero muchos los que pueden bajárselos, o, porqué no, la Copa del Mundo de Cricket, el cuarto evento deportivo más seguido del mundo, se adaptan a la definición. Todo aquello que te “condene” a sentarte con cierta periodicidad frente al ordenador, es obvia la distancia física y horaria para con el evento, y mantenga un hilo argumental, es una serie….. Así que voy a hablar de póker, o mejor dicho, del EVENTO del póker.

La sucesión de mesas y sillas arriba fotografiada tiene lugar desde hace cinco años (el evento nació en 1968) en el famoso Rio Las Vegas Hotel & Casino, postal de fondo de numerosas películas rodadas en la archiconocida ciudad del neón y las apuestas. De la mano de Harrah´s Entertainment, el grupo empresarial con  más casinos del mundo, con una facturación anual cercana a los siete mil millones, las World Series of Poker (WSOP en adelante) engloban casi setenta eventos relacionados con las diversas modalidades del póker: Omaha, Seven Card Stud, H.O.R.S.E, el archiconocido Hold´em y los eventos mixtos, además de torneos sólo para mujeres, jugadores seniors o los empleados de casinos.

Sin embargo, las miradas, y los sueños, de los aficionados a la modalidad Hold´em están puestas en el Main Event que, como su propio nombre indica, es el evento principal que reúne a casi 7400 participantes llegados de todas las partes del mundo. Desde el 5 de julio y durante doce días los participantes van siendo eliminados con mayor o menos justicia, y acierto, para quedar sólo nueve, los llamados November Nine. Y valga la redundancia otra vez, será en el mes de noviembre cuando la “primera temporada” de esta serie que se renueva cada año, tenga su  trágico y emocionante desenlace final.

Sin excesivas localizaciones y con la mayoría de actores desconocidos para todos aquellos que no sean fans del mundo del póker, también podemos encontrar entre la masa de jugadores, nombres conocidos para los amantes de las series, como es el caso del arriba retratado Jason Alexander (Seinfield), Robert Iler (The Sopranos) o Ray Romano (Men of a Certain Age). Jugadores de la NBA, leñadores, informáticos, brokers de Wall Street, amas de casa, modelos e ingenieros dejan de lado sus diferencias sociales y económicas con un único fin, llegar a la mesa de los sueños. Hasta ese momento, verdaderos profesionales del medio (sí, hay gente que vive, y muy bien, de jugar al póker) como Daniel Negreanu, Phil Ivey, Vanessa Russo, el veterano Doyle Brunson, mi odiado Phil Hellmut o Joe Hachem tratarán de ponérselo difícil, aunque ser profesional del póker nunca aseguró a nadie entrar en premios del Main Event. Que se lo pregunten si no a Greg Raymer, Elky Grospellier o Erick Lindgren…

Presentado por Norman Chad y Lon McEachern, una especie de Michael Robinson y Nacho Lewin a la americana, el programa tiene una duración cercana a los sesenta minutos y, con gran inteligencia por parte de los realizadores, no se centra únicamente en las mesas de juego. Con la mesa principal como hilo conductor de cada capítulo, y la acción relevante de las restantes mesas como trama secundaria, el programa patrocinado “Jack Link´s Beef Jerky” también trata de hacer que los televidentes conozcan un  poco más a las estrellas del póker, con interesantes entrevistas individuales, o entretenidos cuestionarios colectivos. Ni que decir tiene que el trabajo de producción, realización y edición que tiene cada programa, supera en muchos casos el de cualquier ficción televisiva al uso, y en muchas ocasiones ya quisieran para si ciertos especialistas en fotografía.

En definitiva una forma más de evadirse de la realidad por capítulos. Porque aunque los participantes sean de carne y hueso y , normalmente, no interpreten ningún papel, poder volver a casa con un brazalete en la muñeca,  (y unos cuantos miles de euros) o por lo menos poder contar que lo has intentado, está tan lejos para los comunes mortales, como sentarse con Don Draper en Sterling Cooper y tomarse un whisky mañanero.

Verdad que si, honey??

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