¡Ay, que caprichosa la vida que ando rozando la treintena y escribo cartas a hombres llamados Idris! ¡Ay, que en menos de lo que canta un gallo la ficción te pasó al otro lado de la ley (y del charco) y tus fans te hemos visto tan alto, tan guapo y tan contundente que ya casi he olvidado tus gafitas de buen estudiante en The Wire! ¡Ay que se nos ha terminado el verano (meteorológicamente hablando) y todo lo que ha dicho la BBC sobre Luther es que volverá….¡¡¡con dos capítulos de larga duración!!!! ¡Ay qué voz, qué acento….! (que me pierdo)

Pues sí, querido Idrissa Akuna Elba, a veces cuesta llegar a hacer lo que quieres y darse a conocer, pero cuando llegas, incluso puedes ser el productor ejecutivo de una serie que tú mismo protagonices para la BBC…. Quién te lo iba a decir en 1988, cuando decidiste dejar la escuela a los dieciséis años y entrar en el National Youth Music Theatre, donde entre pequeños papeles y sesiones de DJ con las que te pagabas la carrera, perfeccionabas tus conocimientos interpretativos y musicales…. Pero como tu ambición y tu altura (casi 1,90) caminan parejos, en 1992 decidiste mudarte a la soñada Nueva York, aunque el destino no tuvo prisa.

Porque hasta que hiciste aquello con lo que te has dado a conocer al gran público pasaron 10 años, ocho de los cuales los viviste entre capítulos esporádicos y películas de sobremesa dominguera en Antena 3. Pero llegó David Simon con la Biblia bajo el brazo e hizo de ti todo un traficante con ínfulas de empresario inolvidable, Russell “Stringer” Bell. Tanta maldad, tantas miradas desde el otro lado de la mesa, con los dedos sujetando tu cara, tirado en la silla, tanta gravedad en esa pronunciación encantadora de palabras barriobajeras pero meditadas. ¡Ay The Wire!

Pero se acabó (lamentablemente, pero se acabó) y te acogieron con los brazos abiertos en otras series e incluso en el cine, donde Beyoncé hizo de ti un nuevo póster para jovencitas de gustos maduros pero poco más. Además de Obsessed se te ha podido ver en American Gangster y RocknRolla, mientras que en tu “materna” televisión has visitado The Office y The Big C, estos últimos por estrenar. Entre ambas tuviste tiempo de regresar a tu Londres natal y grabar seis capitulitos de esa mezcla entre Colombo y Sherlock Holmes (según su creador Neil Cross) llamada John Luther. En esta ocasión te haces cargo del papel de un detective atormentado, de principios cuestionables y en ocasiones sorprendentes, con una mujer a la que quieres enfermizamente, una admiradora enferma y una jefa a la que das más de un dolor de cabeza. Y las tres realizan grandes interpretaciones.

Y Luther también llegó a su fin, aunque como ya he comentado arriba, la BBC parece que a sucumbido a las peticiones, y tú también, que decías que querías “hacer otras series”, y le darán final (serio y definitivo) a la historia del detective inquieto y afligido más sexy de la televisión moderna. Tienes cositas pendientes en el cine pero ya sabes que a mí el cine me da cada vez más pereza… Te veré al otro lado del (espero) LCD, en 32″ donde seguro que aún estás más atractivo y tu voz suena aún más grave….

¡Ay, cómo te voy a echar de menos!

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