Esta vez servidor será breve. Caprica ha muerto, la audiencia así lo quiso y la cadena así lo dictaminó. También murió Firefly en su día sin que eso tuviera que significar que era mala. El tiempo ha puesto en su sitio a esa gran serie que pudo ser. No me cabe duda de que también se alzaran voces por Rubicón, a la que parece que defenestré sin querer al escribir sobre ella.

Hablábamos de Caprica. Si me permiten un penúltimo enlace, en esta misma página ya hicimos un primer acercamiento a esta serie: Y retomando desde la última frase Si las audiencias lo permiten, me permito aventurar a que estaremos ante otro clásico, como ya lo es Galáctica.” podría añadir que no, que la audiencia se fue. Pero habrá muchos que volverán a retomar la idea una vez se haya creado el poso. Caprica ha rellenado muy dignamente el origen del universo Galáctica y como tal no tiene otro camino que convertirse en futuro objeto de culto.

Cerremos pues la historia tal y como nos la han hecho morir (aviso: a partir de aquí caerán espoilers como churros si no has visto Battlestar Galáctica). La idea final, el poso de Galáctica es que todo se repite. Pasó en Kobol, pasó en la primera Tierra, pasó en Caprica…y tal vez pase en nuestro actual Planeta Agua. Se crea la vida artificial, aparecen los problemas, hay una gresca inevitable sea por un camino o por otro…y si Dios (como quiera llamarse) así lo quiere…todo vuelve a empezar hasta que las leyes de la posibilidad lo eviten. Correcto: ahora vayamos a Caprica.

Lo de menos es la historia que lo haga surgir. Parece ser inevitable y si lo piensan ya está escrito de un modo similar en Inteligencia Artificial de Kubrick/Spielberg, por decir un ejemplo entre cien. O hasta en El Hombre Bicentenario si me apuran. Los robots, pellejudos, androides…pueden ser utiles en tareas del hogar pero al final es inevitable que los intentemos dotar de amor, para dárnoslo o para sufrirlo. Y por supuesto de inmortalidad, con los problemas que ello conlleva, veanse las dos películas citadas.

Es un problema esto del mundo virtual. Nosotros mismos somos números, aunque no estemos hechos de bytes, o eso creo. Lo que Caprica refleja muy bien es que si conviertes lo virtual en algo muy real, los límites del sentido de la vida (y de la muerte) saltan por los aires. Jugamos entonces a ser dioses, capaces de asegurarnos que estaremos ahí para siempre en un matrix creado por nosotros mismos. Y entonces nuestra vida real, la que creemos que así lo es, carece de sentido.

“Pienso luego existo” decían los antiguos. Anda que no les quedaba tela por cortar. Caprica se despide dejando esa puerta abierta, después de un final apresurado que está muy bien resumido aquí (en inglés, pero se entiende bastante).

Si ya han visto el final, ya sabrán por qué me acuerdo de mi buen amigo Serge.

Acaba la serie con un mini resumen de cinco minutos que intenta explorar lo que podría haber sido el camino posterior de Caprica. La revuelta cylon que se empieza a gestar en el convencimiento de los robots de que son algo más que chips. La religión que entra de lleno a ocupar el vicio en tiempos de gran zozobra. La ascensión al poder de los Adamas en medio del mundo Tauron. El panorama que a la fuerza hará que el gran William Adama se convierta en lo que será. “Just so there’ll be no misunderstandings later… Galactica has seen a lot of history, gone through a lot of battles. This will be her last. She will not fail us if we do not fail her. If we succeed in our mission, Galactica will bring us home. If we don’t… it doesn’t matter anyway. Action stations!”

Caprica ha tenido fallos, de ritmo más que de otra cosa seguramente, pero nos deja las holoband, el mundo virtual, el complejo mundo Tauron, nos deja a Serge, nos deja al mecánico del robot y ese baile tan friki/geek maravilloso. No me arriesgo demasiado si digo que Caprica dejará su huella.

Es una pena que la serie se haya despedido justo el día que volvía V. Gracietas de las fechas televisivas. Mientras Galáctica ha mejorado, crecido y ampliado su predecesora, V está haciendo sencillamente el ridículo. Si ves la primera serie, aun con todas sus limitaciones de efectos especiales, la serie sigue teniendo ritmo, vigor, fuerza. Fue una gran serie. Esta de ahora es absolutamente inverosímil. En un mundo globalizado como el de ahora, que sólo haya cuatro megahéroes luchando contra el Imperio es de chiste. ¿Nadie sospecha nada? ¿Llegan unos tíos exactamente igual que nosotros y no arde Internet? A mamarla (discúlpenme la bárbara expresión, pero es que están matando algo que podría haber sido muy grande) Hasta Flashforward (ojo, que voy a pegar duro) merecía la pena muchísimo más. Los que me conozcan y sepan lo fan que siempre fui de V sabrán que escribir esa frase me duele. También se cargaron los 4400 para dejar paso a Héroes y aquello acabó sin promicina y en ridícula opereta circense.

Bueno, Caprica ha muerto, larga vida a Galactica: Blood and Chrome (enlace). Parece que sin batallas no hay SyFy que valga y creo de verdad que no debería ser así. Al final no he sido breve, pero este magnífico universo llamado Galáctica lo merecía.

So say we all.

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