Querida Melissa Leo:


Desde que “nos conocimos” allá por el mes de agosto tras ver Treme, llevo tiempo esperando a dedicarte unas líneas, y aunque el momento ideal hubiera sido el mes pasado, cuando te entregaron el Oscar a la Mejor Actriz Secundaria por The Fighter, mi poca capacidad de organización me obliga a felicitarte con retraso. Pero bueno, esto es como tu propia vida, que todo llega, más tarde o más temprano pero llega.

Naciste en 1960 en el neoyorquino y afamado Manhattan, pero no fue hasta mediados de los 80 cuando llegaste al mundo del celuloide. Y a pesar de que has tenido que esperar treinta años para ser reconocida por la profesión y la crítica, con tu debut ya levantaste pasiones y fuiste nominada para los Daytime Emmys, el hermano menor de los televisivos premios, por tu participación en la mítica e inmortal All My Children. Películas para la televisión y producciones de medio pelo fueron tu medio de supervivencia hasta que en 1993 Paul Attanasio llamó a tu puerta con un libro titulado Homicide: A Year on the Killing Streets en la mano, y te convertiste en la eficaz detective Kay Howard.

Tras cuatro años y  más de setenta episodios, e incluso una película para la televisión basada en la propia serie, te convertiste en una cara conocida dentro de los Estados Unidos, pero te faltaba el empujón internacional, y llegó de la mano del mejicano Alejandro González Iñarritu. Marianne Jordan, esa mujer llena de energía que ve como su marido, interpretado por Benicio Del Toro, se lanza en los brazos de la siempre “acogedora” fe en Cristo y en su propia soledad, fue tu personaje en 21 gramos y, creo que, tu pase para futuras producciones. Hide and Seek, Runaway, Black Irish o The Three Burials of Melquiades Estrada fueron algunas de las más de veinte películas en las que trabajaste en cinco años, hasta que en 2003 llegó Frozen River.

El personaje de Ray Eddy te reportó entre otros el Premio a Mejor Actriz del Festival de San Sebastián y una nominación para los Óscar como Mejor Actriz. No pudo ser, Sandra Bullock hizo de las suyas, pero más de media docena de producciones durante 2008 y 2009 multiplicaron tus expectativas y un año después David Simon tiró de agenda.  Y te llevó hasta Treme, donde interpretas a la incansable abogada Toni Bernette, una de esas mujeres que dejó en mí ese poso de excelencia que no se encuentra muchas veces. Pero no fue lo único que hiciste, The Fighter y tu excelente interpretación de una madre posesiva y manipuladora te sirvieron para conseguir, entre otros,  la deseada estatuilla dorada. Y te pudo la emoción, porque estoy segura de que eres mucho más educada que todo eso.

Los fans de tu trabajo estamos de enhorabuena este mes, porque además de regresar, el próximo día 24, Treme (gracias David Simon mío, gracias HBO), te podemos disfrutar en Mildred Pierce con la siempre adorable Kate Winslet. Y aunque el primer capítulo no me ha enamorado, esta mini-serie de Todd Haynes parece que promete. En fin querida, que me alegro mucho de que te vaya tan bien y espero que tu encuentro en la gran pantalla con mi también admirado Michael C.Hall sea provechoso para la industria del cine. Vosotros, que “nacisteis” en la tele. Ay!

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