Uno de los últimos estrenos de HBO en el formato que nos ocupa ha sido la adaptación televisiva de la cuarta novela del escritor norteamericano, James. M Cain, titulada Mildred Pierce. Creada en 1941, tres años después fue versionada para el cine y sirvió para que Joan Crawford ganase un Oscar por su papel protagonista. En esta ocasión es la dulce Kate Winslet la elegida para dar vida a esta sufrida y valiente mujer de comienzos de los años 30, aunque no creo que corra la misma suerte que la tejana. Y no es por su trabajo, sino más bien por la trascendencia del conjunto.

Mildred Pierce es madre de dos hijas, en la aparente sociedad californiana post Gran Depresión, que un buen día se harta de las infidelidades de su esposo y decide hacerse cargo de su vida. No sin sufrimiento, más moral que físico, la temperamental y luchadora Mildred conseguirá sobrevivir, y sacar adelante a sus hijas. Sin embargo nada es suficiente para Veda, su hija mayor y quizá la verdadera protagonista de un drama que, una vez más, quita las ganas de tener descendencia a cualquiera. Caprichosa, clasista e impertinente, la niña saca de su madre su lado más débil, y la humilla a la más mínima oportunidad. Amigas, novios o incluso el ex-marido, con quién nunca deja de tener relación, son testigos de un dramático enfrentamiento tan incomprensible como intolerable.

Dirigida por Todd Haynes, responsable de Velvet Goldmine (1998) y Far from Heaven (2002) entre otras, Mildred Pierce es una miniserie de cinco capítulos de duración que según los conocedores de la obra del escritor, se ciñe fielmente al texto. Y quizá esta fidelidad perjudica un guión que obvia explicaciones necesarias, y peca de exceso de metraje en algunas escenas que no aportan nada. Como consecuencia, la eterna pregunta ¿es la duración elegida la acertada? ¿No se habría solucionado mejor en tres capítulos, y eliminar lo prescindible, o en 12, y plasmar así todo aquello que se da por obvio y que al no serlo perjudica la totalidad de la obra? ¿Porqué deja un regusto vacío y falto de carisma cuando ha habido tiempo suficiente para perfeccionarlo?

Con una recreación temporal detallista y una fotografía exquisita, próxima a la de Far from Heaven, Kate Winslet no llega a brillar porque lucha contra sí misma siendo mujer fuerte y madre débil en una pelea de la que no se conocen las causas, sólo las consecuencias. Veda es interpretada siendo niña por Morgan Turner y adolescente por Evan Rachel Wood, ambas calculadoras, irritantes y previsiblemente dañinas con sólo mirarlas. Una deliciosa Melissa Leo en el papel de eterna amiga de Mildred, un ex-marido por el uno acaba sintiendo más lástima que odio, encarnado por Brian F. O´Byrne, y un amante vividor y aprovechado, interpretado por Guy Pearce, completan el excelente reparto que, a pesar de su trabajo, naufraga ante la ausencia de barco, un guión al que agarrarse.

Mildred Pierce no deja poso, no permanece más allá de la conclusión final. Es un bonito retrato erróneamente enfocado.

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