Ya que parece que las efemérides de este año se empeñan en un doloroso número redondo, 30*, yo me voy a decantar por la decena, que no deja de ser un bonito paso en la vida de cada uno. Y es que hoy, hace diez años, HBO estrenaba una de mis cinco, mi primer enganche de pago, mi estreno sin anuncios, ni esperas horarias, mi primera “seriéfila” vez. Aunque mi descubrimiento fue bastante posterior a la fecha de estreno, unos tres años después. Por aquel entonces, los Fisher ya eran una de las grandes series con las que la HBO nos ha obsequiado a lo largo de su historia, al lado de la familia Soprano o de los desconocidos policías de The Wire.

Comenzaré reconociendo que por muy fan que uno sea de la serie, cualquiera es capaz de admitir que Alan Ball se introdujo en el género del folletín durante la tercera y la cuarta temporada, y deslució el conjunto de los potentes argumentos existentes para ensalzar la serie. Porque, entre otros atributos, Six Feet Under fue la primera serie que nos enseñó a afrontar la muerte desde otro punto de vista, a interiorizar el fin de la vida como algo aleatorio, en muchas ocasiones falto de causas, gracioso en otras. Porque nos mostró que las familias disfuncionales se encuentran detrás de cualquier puerta, porque era la primera vez que a algunos nos enseñaban cómo era la vida fuera de las series de la adolescencia.

Allí estaba Nate, al que todas adorábamos, con sus problemas ante el destino y con las mujeres, David, con su secreto y su bondad a cuestas, Ruth, la eterna madre inestable y Claire, la hija rebelde que a veces todos queríamos ser. Tan importantes como ellos eran Rico, el fiel y espabilado “escudero”, Keith, el ideal novio policía y Brenda, tan imprevisible, tan sorprendente, tan condicionada por su pasado. Todos ellos sufrían, crecían y cambiaban, a la vez que lo hacía su entorno, y los años pasaban y conocíamos a la tía Sarah y su amiga Bettina, sufríamos a Billy, compadecíamos a Vanessa o disfrutábamos con las “visitas” de Nathaniel.

A pesar de que las series de televisión gozan de una excelente salud y casi todos los seriéfilos tenemos ya problemas para elegir nuestro póker de producciones, Six Feet Under ha envejecido bien y para muchos sigue estando ahí. Porque sus inicios serán únicos, porque tenía dialógos brillantes, porque aunque ha pasado tiempo, nunca dejas de esperar que se produzca uno de esos “desdobles” temporales en lo que haces con la imaginación aquello que la realidad no te deja hacer. Y porque te preguntas si los muertos se llevan a la tumba tantos secretos y tantos silencios, porque en cinco temporadas tuvimos tiempo para reírnos, para llorar y para pasar miedo, para amar y para odiar, para afrontar el futuro como un largo viaje que para todos tiene fin.

Feliz cumpleaños familia Fisher.

*Este año es el trigésimo aniversario del 23-F, del VIH, de la llegada a la música de Loquillo, Danza Invisible y Obús. Y alguno más que no recuerdo…

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