Eran buenos tiempos cuando Hollywood se abría a tu calva y dios nos odiaba a todos. El desenfreno ya habitaba California pero nada se había salido demasiado de los raíles. Fue esa pequeña loca cosita llamada amor la que se llevó todo por delante. Pudo con todo pero no contigo, Charlie Runkle.

Vale, tal vez pueda ser que alguna vez te pillaran con las manos ocupadas. Reconozcámoslo: A Eva al desnudo lo difícil era decirle que no.  Pero tú seguiste en lo tuyo, sobreviviste a Collini y hasta a un mono asesino. Nadaste entre mares de orgasmos, acompañaste alguna orgía fatal pero nunca te asustó la pendiente del descalabro.

Hank se lleva los focos pero sin ti ya no tendría luz. Eres el escolta del desastre, la bombilla de las malas ideas…pero sabe bien que eres lo único que siempre le queda. Le admiras tanto como nosotros y nosotros a ti tanto como él. Apostamos desde siempre por tus imparables pequeños y sabemos que completarás tu lista de 100 aunque sea sólo una la que te importe. Quisiste siempre mantenerte en esa fina línea entre el amor y el odio sin abandonar nunca la línea correcta. Ya sabes bien que lo que más quieres es lo que más daño te hace.

Sólo tu torpeza y tu depravación rivalizan en grandeza con tu lealtad. Por eso te queremos…porque siempre estuviste y porque siempre estarás. Se avecina una carretera complicada y estamos seguros de que no podría haber mejor copiloto.

Ya somos Infielmente tuyos, Evan Handler

Anuncios