Apenas ha pasado un mes desde la primera entrada dedicada a esta serie, una entrada en la que mis palabras y yo éramos todo asombro y feliciadad. Sin embargo, la historia de la desaparición de Rosie Larsen, fue perdiendo posiciones en mi ranking de imprescindibles y sólo se trataba ya de saber si con el final remontaría el vuelo o si se estrellaría definitivamente. Ahora nos queda un parto para conocer como continúa The Killing y un año para conocer al asesino. Demasiado tiempo. Porque lo que comenzó brillantemente, no ha sabido mantener el esplendor y poco a poco se ha convertido en un juego, que con ese falso final se burla, y ya son muchas veces, del espectador.

Me explico: el planteamiento de la serie de la AMC cuenta con unos actores brillantes en un fondo grís, pero con una extrañamente magnética puesta en escena. La premisa no es nueva pero sí lo es el transcurrir de la serie, arrojando diferentes momentos de la vida de los familiares de la víctima, los policías, los posibles implicados. Y avanza con gracia y con misterio, hasta que se estanca, puede que entre el sexto y el noveno capítulo. Y luego se saca de la manga un episodio botella, el penúltimo de cliffhanger asegurado y el último, que ha dejado a muchos ansiando un final y a otros como la que firma, diciendo “ya te lo había dicho”. Porque desde el momento en que la cadena anunció la renovación a mi sólo se me ocurría la posibilidad de que no acabase, no de que empezasen con un nuevo caso.

Luego está la queja de aquellos que apelan al original, si bien es cierto que la productora ejecutiva Veena Suud explicó que utilizarían Forbrydelsen como un cianotipo, algo en lo que se inspiraban, pero que ellos crearían su “propio mundo con sus propios sospechosos”.  Así que nos plantaron delante del televisor apelando a una (aplaudida) idea que en realidad quizá nunca existió, aunque estábamos avisados . Tras hablar con alguien que ha visto la original, (conozco gente muy rara), mi opinión es que el final será el mismo para ambas, pero sacrifica el fondo por la forma, no sé si por hacerla más comercial, por no convertirla en un culebrón (aunque hay historias que parecen lo contrario) o simplemente porque es su propio mundo, con su historia propia.

Como es de esperar en una season finale, ayer corrían ríos de caracteres por las redes, unos indignados, otros encantados. Hay quien ha dicho que es el peor final de una serie de AMC, (eso es que no ha visto el de The Walking Dead), otros que les había encantado y que se horrorizaban ante la alarga espera sin respuestas… Como alguna de vosotras comentó en Twitter, el desencanto es paulatino y el amago de final que el domingo emitió la cadena es sólo una cruz más en una sucesión de capítulos idénticos que tratan de atrapar al espectador hacia un final sobre el que podríamos apostar ahora mismo. Pero lo dejaremos más adelante, que de eso es de lo que se trata ¿no AMC?

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