Esta noche la cadena TNT estrenará en España una de las producciones más esperadas de la temporada. Y probablemente la principal razón de esta expectación es su creador, el tantas veces proclamado Rey Midas de Hollywood que con los años ha ido acrecentando su presencia en la televisión, Steven Spielberg. Acompañado de Robert Rodat y producido por DreamWorks Television, la serie fue estrenada el pasado domingo 19 en EEUU y es uno de las premiéres más vistas del “curso” televisivo, por delante de The Walking Dead, con 5,9 millones de espectadores, además del mejor estreno de una cadena por cable. Con diez capítulos por delante para decidir, los dos primeros ya han servido para adivinar lo que nos espera en los próximos meses.


La serie tiene como protagonista a Noah Wyle, el Dr. Carter de la siempre destacable E.R, en el papel de Tom Manson, un padre de familia viudo que ha sobrevivido a una invasión extraterrestre y lucha contra los aliens para proteger a sus hijos, recuperar a uno de ellos y, esencialmente, sobrevivir. Profesor de historia antes de la invasión, Tom no pierde la ocasión de aplicar todos sus conocimientos estratégicos a la hora de luchar, como hacen algunos de sus compañeros de fatigas, ya sean éstos ex-militares o pandilleros. En su faceta de padre, lucha junto a su hijo mayor por encontrar al mediano, mientras el pequeño trata de superar el trauma y desea que todo vuelva a la normalidad.

Falling Skies, en sus primeros minutos, ya huele a Lost sin isla, pero con su propio humo negro, a Flashforward sin reloj, pero con sus cosas inexplicables y desconocidas, a The Walking Dead sin zombies pero con su propio miedo a recorrer calles desiertas y deterioradas por un ataque apocalíptico. Y tampoco parece que vaya a ser su montaje, su fotografía o su banda sonora la que haga de ella una historia diferente y memorable, surgiendo entonces la certeza de que el mundo televisivo (y quizá también el cinematográfico) de la ciencia ficción, es estrecho y poco manejable.

Tema aparte son ciertos guiños y dudas que surgen a lo largo de los dos capítulos de estreno: ¿No se les ha ido la mano con la pluralidad cultural, pareciendo un anuncio de Benetton en su versión “fin del mundo”? ¿Es un homenaje a E.T la pregunta de Karen, rubia y dulce, ante el alien vencido “Me pregunto qué estará pensando”? ¿No hay posibilidades de que un héroe llegue a serlo sin perder a ningún miembro de su familia? ¿Es un hecho que las rubias son guerreras y las morenas científicas (en cualquiera de sus versiones)? Y aunque la duda no es mía, también la dejo por aquí ¿no es posible dejar de lado a los niños y sus dibujos traumatizados?

Para aquellos que huyan de los tópicos propios de las producciones en las que los americanos salvan el mundo, Falling Skies no es su serie. Para los que quieran desconectar a base de escenas de acción, peligros inminentes y el azúcar propio de los dramas familiares, esta superproducción futurista, que se rumorea que ya podría tener confirmada su segunda temporada, es su serie. Yo, por mi parte, seguiré al otro lado de la pantalla con la esperanza de encontrar algo nuevo, mientras sonrío embobada por haber encontrado de nuevo al siempre adorable Noah Wyle. Aunque hay amores que no sobreviven a un ataque alienígena.

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