White Collar: la engatusadora vida de Neal y Peter


No voy a comenzar de nuevo con la historia de que hay series para todos los gustos y opiniones, para cada momento del día, e incluso, como pude comprobar en Twitter el otro día, para cada estación del año. Tampoco voy a hablar de una de esas series que un buen seriéfilo no se debe perder, sino de una serie, normal y corriente, pero hecha con elegancia, que sin consagrarla a los” imprescindibles”,  la sitúa entre “muy recomendable” y “placer culpable”. Hoy quiero hablar del guapo Neal Caffrey (Matthew Bomer), de sus pasatiempos y sus quehaceres, sus amores y sus pasiones. Y de Peter Burke (Tim DeKay) algo más aburrido, pero con pasatiempos y pasiones que también son  interesantes. Ambos son los protagonistas de White Collar, serie de USA Network estrenada en 2009 y que está previsto que Cuatro emita bajo el título “Ladrón de Guante Blanco”.

Neal Caffrey es un joven y guapo (sí, otra vez) ladrón de obras de arte, estafador y falsificador que, al comienzo de la serie se fuga de la cárcel en la que le ha metido Peter Burke, un sobresaliente agente del FBI que sin embargo destila candidez en cada paso. Peter encuentra sin pestañear a Neal, y todo por Karen Kate, la amada de éste y también culpable de que quisiera fugarse a sólo cuatro meses de salir de prisión. En la captura nace la necesidad, y el agente del FBI y el ladrón firman un acuerdo que les mantendrá forzosamente unidos los próximos cuatro años.

Al igual que Neal no olvida la razón de su fuga, Peter también se preocupa por su relación con Elizabeth (Tiffany Thiessen), su mujer. Después de encontrar un hogar envidiable y reanudar sus reuniones con su imprescindible (y adorable) mano izquierda Mozzie (Willie Garson), Neal se empeña en saber más de la huída de Karen Kate, el nexo de unión en todos los capítulos. Por su parte Peter, sin quitar un ojo de encima al amigo de lo ajeno, trata de cuidar su matrimonio a lo cual no ayuda su perpetua inseguridad y su falta de detalles para con su paciente esposa.

A partir de ahí se intercalan los robos y las estafas, las desapariciones de preciadas piezas o incluso los asesinatos precipitados. Mientras Matthew Bommer disfruta en un papel hecho a su medida, descarado, gamberro y seductor, Tim De Kay, mi querido Jonesy en Carnivale, interpreta, con calidad y gracia, un papel que en ocasiones termina siendo previsible. Entre ambos hay química como la hay con los secundarios, la otrora joven Kelly Kapowski, hoy convertida en “mujer-madre” y el “inesperadamente” necesario Willie Garson,  el amigo enigmático que pone la guinda al pastel.

White Collar es una serie entretenida y bien hecha que plantea casos que, sin ser novedosos, se hacen interesantes. Para los que soñamos con Nueva York, su escenario es un aliciente ya que es de las pocas series que rueda en la ciudad estadounidense y muestra planos muy apetecibles de una ciudad que nunca te cansas de ver. Como tampoco eres capaz de ignorar esas series que puede que no pasen a la historia de la televisión pero que te evaden, aportan calidad a la televisión y lo hacen respetando los mínimos (y los medios) exigibles.

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2 comentarios en “White Collar: la engatusadora vida de Neal y Peter

  1. pues yo no entiendo porque la gente dice que esta serie es un “placer culpable”, no es la mejor serie del mundo, es normalilla, pero de ahi a ser un placer culpable… pues nose…

    un pequeño detalle: la amada de Neal es Kate, no Karen.

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