Sólo hay algo peor que estar viendo una serie y darte cuenta, de repente que ha dejado de gustarte, que ya no es lo que era… Que te guste una serie que ha terminado prematuramente. A finales de diciembre la cadena nortemericana HBO cancelaba How To Make It in America, comedia producida por los padres de Entourage. Y con ello las ilusiones de quienes esperaban noticias de Ben y Cam en otoño, y de los que nos sumamos a esta aventura conociendo su triste final. Aunque siempre queda la esperanza “FNL” y es que una cadena caritativa eche un vistazo a los comentarios de sus fans y se haga cargo de la serie. Mientras tanto los huérfanos del primer trabajo de Ian Edelman, nos quedamos con la incertidumbre propia de quién no tiene noticias después perseguir junto a un amigo un sueño común.

Y es que los jóvenes protagonistas, interpretados por los prácticamente desconocidos, Bryan Greenberg y Víctor Rasuk, personifican el triunfador sueño americano en la ciudad perfecta, Nueva York. Y sin querer, pero especialmente si eres amante de la fotografía contemporánea y sueñas con conocer algún día la Gran Manzana, te interesa la vida de estos dos jóvenes soñadores que quieren triunfar en el mundo de la moda con su propia marca, Crisp. A su alrededor, unos amigos singulares, novias y “proyectos de” y los seres contra los que día tras día hay que luchar: un jefe pelma, al que le sigue una jefa engatusadora o un tío violento.

Éste último es, quizá, la mayor pega de la serie. Las aventuras de René Calderón, tío de Cam, prestamista, ex-convicto y con dudoso gusto para los negocios, se antojan prescindibles en muchas ocasiones y cuesta comprender que tenga tanto espacio en la trama, en perjuicio de personajes que podrían haber sido mucho más interesantes como Rachel o Kappo. Las historias a las que la ¿ex-novia? de Ben, interpretada por Lake Bell, y el curioso broker de Nueva York, Eddie Kaye Thomas hubieran dado lugar serían, in my opinion, más interesantes, especialmente si tenemos en cuenta el target de audiencia al que parecía destinado la serie.

En cualquier caso, siempre se sobrevive a un personaje molesto si la historia es interesante, los personajes gustan y acompañan la fotografía y la banda sonora. Vaya como muestra la intro de la serie, en la que Aloe Blacc canta “I need a Dollar” sobre retratos de la vida neoyorquina. Esa vida que tantas veces hemos visto en el cine y la televisión, que alguna vez, bien dormidos, hemos soñado, con sus rascacielos, sus calles atestadas y su tráfico imposible. Para aquel que dijo que ésta era la serie de los que, algún día querían conocer Nueva York, está hecho. 😉

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