Fin de la cosecha 2004


Una vez que la FOX ha confirmado que el final de House se producirá en el  próximo mes de mayo, termina la lista de magníficas series que nacieron en 2004, un año que marcó la llamada “nueva edad de oro” de las series. Poco antes, y animadas por el éxito que la HBO estaba teniendo con Los Soprano, las cadenas de cable apostaron por la ficción e inspiraron al resto de canales, que se centraron en ofrecer un producto de calidad, sin importar el género al que perteneciese. De los más de cuarenta estrenos que llegaron a los televisores estadounidenses en 2004, seis han perdurado en el tiempo como referencia de series posteriores y todas ellas se encuentran entre las mejores producciones de las últimas décadas: The L World, Deadwood, Entourage, Lost, Mujeres DesesperadasHouse. 

El 18 de enero de 2004 Showtime estrenaba The L Word, una serie, que acercaba a la pequeña pantalla la realidad de las mujeres homosexuales. Con seis temporadas en su haber, la serie reafirmó el éxito de su hermana mayor,  Queer as Folk, e hizo visible una comunidad que hasta entonces había sido prácticamente ignorada. Un par de meses después la HBO continuaba deslumbrando con su producción propia, devolviendo al western a la pequeña pantalla gracias a la serie de David Milch, Deadwood. A pesar de ser la menos exitosa de todas, ya que sólo duró tres temporadas, sus personajes y sus tramas han perdurado a lo largo del tiempo y han sido, para muchos, un ejemplo a seguir más allá del género.

En julio llegaron los desvergonzados chicos de Entourage, otra de las apuestas del año de la HBO, que se afianzaba así en el género de la comedia dramática, en este caso masculina, tras el final de Sexo en Nueva York. Vince, Drama, Tortuga, Eric y el inigualable Ari Gold desnudaban el mundo que rodea a la cruel meca del cine con descaro y gracia. Ya en septiembre el accidente del 815 de Oceanic Airlines en la ABC daba comienzo a una serie que en sus seis temporadas cambió, de muchas formas y sin querer sonar fanática, la televisión. Lost  y J. J Abrams irrumpieron en el panorama catódico con uno de los pilotos más caros de la historia y mantuvieron unas buenas audiencias que poco a poco se reprodujeron a nivel mundial.

El 3 de octubre, la ABC seguía estrenando con éxito, en este caso con Mujeres Desesperadas. Las mujeres de Wisteria Lane creadas por Marc Cherry llegaban para satisfacer las ansias televisivas de un perfil muy concreto que en poco tiempo encontró su público y en 2005 se convirtió en la serie más vista en todo el mundo.  Un mes después la FOX ponía su granito de arena a la añada con  House. La serie de Hugh Laurie fue ganando popularidad gracias a su capacidad para hacer innovador un formato por todos conocidos con buenas dosis de mala leche y comedia negra, cierto interés deductivo y tramas interesantes.

Precisamente el éxito de las series de FOX y ABC sirvió para afianzar el resurgir creativo de las networks, que con la revalorizaron del producto televisivo comenzaron a tratar al público de forma diferente y reconocieron la importancia que Internet tenía en el consumo de televisión. Un público que además se encontró con una parrilla en la que la variedad venía acompañada de la calidad, sin importar si eras de los que amaban las historias de amas de casa, de médicos, de islas o de vaqueros. Una alineación planetaria que, por suerte o por desgracia, se da muchas menos veces de lo que las cadenas creen y los seriéfilos quisiéramos.

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