Por comenzar con la verdad por delante, te diré que estoy en esa edad en la que todo aquel que triunfa es, muy probablemente, más joven que yo, lo cual resulta muy molesto, ya que a nadie le agrada preguntarse qué ha hecho con su vida. Y tú eres cinco años más joven que yo, que sin ser mucha distancia, me sitúa ya en otra década, y quizá otras preocupaciones. Sin disgustarme, ni por supuesto parecerme mala, todo lo contrario, esa serie que has creado, escribes y produces no acaba de llenarme como me gustaría, y me molesta porque me parece frívola, o alejada de los problemas reales de cualquier joven de hoy en día. Pero parece que la equivocada, otra vez, soy yo, porque ya son muchos los que te otorgan el  título de “voz de una generación” y alaban que nos acerques tus preocupaciones, de la mano de Hanna Horvath.

En Girls, que gracias al interés de HBO, ya viene de fábrica con una pátina de calidad que le sirve para acrecentar la expectación con la que se vive cualquier estreno hoy en día, tratas de reflejar de forma autobiográfica la vida que les ha tocado vivir a cuatro jóvenes en la siempre atractiva ciudad de Nueva York. O no, porque hay quien parece no tenerlo muy claro. En cualquier caso, y por empezar ya con las quejas, las herederas de las ganas de marcar tendencia que tenía Carrie Bradshaw sois tú y tus amigas, especialmente ellas. No me dais sensación de apuro en ningún momento, porque como dice el amigo cotilla de Charlie “no vives la vida adulta si tus padres te pagan la Blackberry”, y tu nivel de terror ante la llegada de fin de mes llega al nivel justo para tratar de bromear con el  tipo que te esta haciendo la entrevista de trabajo y llamarle “violador”.

El empeño por hacer de TODOS los personajes masculinos de la serie unos idiotas integrales me impide respetar a ninguno de ellos, ni al ser que insistes en tener como novio, ni al de Marnie, ni por supuesto a tu padre o al “señor sobón”. Y si además os encuentro a todas demasiado lejos de mí, y de mucha de la gente normal que conozco, la conexión se hace verdaderamente difícil. Aunque si recuerdo a alguna(s) que miraban al futuro preocupadas por perder la virginidad, insatisfechas con sus novios de toda la vida o presumiendo de independencia mientras se aferraban a un brazo.

Sin embargo me gusta lo que os rodea, cómo lo mostráis e incluso a veces vuestras conversaciones. Yo, que no hace mucho que me he iniciado en la comedia y ahora adoro Parks & Recreation y Louie, no os veo graciosas, y me parece absurdo, e incluso esperable, que termines una casi ruptura con un polvo, que tengas diario y que las manos de un hombre sobre sus páginas traigan problemas. Por lo que discrepo de los que ya te sitúan tras la estela de Larry David o Louis C. K. a la vez que reconozco mi poco común sentido del humor. Si tengo que elegir me quedo con Shoshanna (Zosia Mamet), porque su inocencia me provoca una sonrisa, y Jessa (Jemina Kirke), por resultar menos predecible que Marnie (Allison Williams) y tú.

Y por ellas dos, por Nueva York, y porque en sus comienzos las dos series arriba citadas tampoco acababan de convencerme, seguiré un rato más delante de la pantalla, atenta a vuestras preocupaciones y vuestros miedos. Pero mi cinismo inusualmente filosófico, me recordará que sois hijas de estrellas de la televisión, músicos y guionistas, y me sentiré molesta. Y la molestia crecerá cuando lo que me contéis, una vez más, no tenga que ver conmigo. Vivo sin vivir en mí…

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