El domingo se cumplen cinco décadas de la inesperada muerte de Marilyn Monroe. Y aunque cincuenta años son muchos,  la tentación rubia nunca ha dejado de estar presente en el imaginario de la cultura popular contemporánea. Canciones, películas, libros, anuncios e incluso novelas gráficas han tenido a Norma Jean Baker, conocida por películas como Los hombres las prefieren rubias, La tentación vive arriba o Niágara, como fuente de inspiración. La televisión y el cine no han permanecido indiferentes a esta moda, que parece no tener fecha de caducidad, y la ABC ha rescatado esta misma temporada la figura de una de las actrices que más ha dado que hablar en los últimos años, con la mejorable Smash.

La producción de Theresa Rebeck narra los esfuerzos de una productora, Angelica Houston, por llevar a Broadway la intensa vida de Marilyn a través de un musical. En él, Katharine McPhee y Megan Hilty interpretan a dos jóvenes bailarinas, muy diferentes, que compiten por dar vida al icono de Hollywood mientras los guionistas tratan de crear un libreto a la altura de las expectativas y el director intenta no perder la cabeza, personal y laboralmente. Personalmente, a excepción del capítulo piloto y el final, los trece episodios restantes son prácticamente innecesarios, ya que adolecen de consistencia y sus tramas son tramposas y prescindibles. Lo mejor sin duda son los números musicales, especialmente los de los capítulos señalados, y eso que no soy precisamente fan del género.

Antes que la NBC, que por cierto renovó Smash para una segunda temporada,  la CBS estrenó en 2001 sin demasiado éxito Blonde, un filme que adaptaba para la televisión la biografía ficticia sobre la actriz. La película fue escrita por la reputada escritora Joyce Carol Oates  y en ella la australiana Poppy Montgomery daba vida a Marilyn, mientras que rostros conocidos como Titus Welliver (Lost)  o Patrick Dempsey (Grey´s Anatomy) interpretan a algunos de los hombres que se cruzaron en  su vida. Una década después, Marilyn llegó a la pequeña pantalla gracias a la miniserie Los Kennedy, donde Charlotte Sullivan fue la elegida para escenificar la relación que la bella actriz mantuvo con el presidente de Estados Unidos, John Fitzgerald Kennedy, en los años 60.

Como era de esperar en un año en el que la efeméride de su muerte es tan redonda, la industria cinematográfica también ha adaptado recientemente la biografía de Marilyn. En febrero se estrenó en nuestro país My week with Marilyn,  que le valió a Michelle Williams (Dawson´s Creek) la nominación al Óscar a la Mejor Actriz en la edición de este año. La película fue dirigida por Simon Curtis y narra los acontecimientos que transcurren durante el rodaje de El Príncipe y la corista junto a Laurence Olivier, una época en la que la actriz no pasaba por el mejor momento de su relación con el escritor Arthur Miller.

Pero el recuerdo y los homenajes que el sector audiovisual ha rendido a Marilyn Monroe no ha quedado plasmado exclusivamente en papeles principales. Los Simpson o los guionistas de Saturday Night Live han recurrido a la figura de la actriz en numerosas ocasiones y personajes, y  Mad Men plasmó brillantemente la conmoción que provocó su muerte. Como curiosidad o rareza Lauren Socha, la ordinaria Kelly en Misfits, se ha puesto recientemente en la piel de la malograda actriz, en un corto de la BBC titulado The Child.

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