Boss, el poder de Tom Kane


Aunque hace ya tiempo que Aristóteles escribió aquello de “El hombre es un ser político” y sea patente en cada reunión de vecinos, asamblea laboral y barra de bar que todos llevamos un legislador dentro, en los tiempos que corren la fe en el arte de gobernar vive sus horas más bajas, y las vocaciones de los futuros hombres de Estado probablemente se esconda por miedo al qué dirán. A este ambiente de descreimiento generalizado no contribuyen las numerosas producciones que, cada vez con más frecuencia, dibujan personajes que se encargan de los asuntos públicos, en cualquiera de sus esferas. 24, The Killing, Boardwalk Empire, The WireHomeland o Political Animals han dejado cierta sensación de desesperanza en la fe de los espectadores, que hubieran preferido no saber el precio de la ambición del político de turno.

BSS2_202_033012_0267_6x4_595

Sin embargo, la televisión puede ir un poco más allá, y la sensación se convierte en estado de ánimo gracias a Boss, imprescindible en cualquier Manuel del Político Corrupto al uso. Ésta producción que ha emitido Starz durante dos temporadas, que en España emite Canal +, y que tiene su final en el aire, es una contundente oda a la política actual, en la que no sirven intenciones puras ni romanticismos de facultad. Y Tom Kane es su protagonista principal, al que espero que el boca-oreja de la serie le convierta en uno de los personajes más malvados de la historia de la televisión. Y a la serie en el brillante, aunque excesivo, drama político al que sus cargantes formas han desdibujado el fondo.

“El juego de encontrar culpables en la política no tiene ganadores, sólo perdedores.”

El alcalde de Chicago, Tom Kane, es un hombre “domiciliado” en el poder, que maneja a su antojo los grandes barrios de la ciudad gracias a las alianzas económicas y políticas que establece con sus líderes. Con la ambición y el poder como razón de ser de prácticamente todos los personajes, la serie creada por Farhad Safinia sumerge al espectador el las cloacas más pestilentes del poder, donde los políticos que se ocupan del bienestar de sus votantes velan, únicamente, por su propio bien. Perpetuarse en el poder es una meta para Kane, que se empeñará sin descanso, en esquivar el plan que el destino tiene reservado para él.

“El problema es que el castillo de naipes que levantaste ya no es tuyo, no puedes quitar cartas y esperar que no se caiga”

Recogidas de firmas forzadas, sobres sobre la barra de un bar, ventajosos acuerdos para las partes firmantes, sin importar lo que le suceda al ciudadano, amenazas veladas y muertes sin remordimientos, todo vale cuando se trata de hacer historia al frente de la alcaldía, cuando quieres preservar tu cota de poder, cuando está en peligro tu nombre y tu sustento. Empresas públicas, fundaciones privadas, sindicatos, corporaciones y pequeños empresarios negocian con fiscales, concejales, senadores y demás representantes de la esfera política norteamericana, acuerdos ventajosos para ambos, en los que los ciudadano se convierten en meras marionetas dispensadoras de un poder que previamente ha sido subastado.

boss-2-02-through-and-through-sneak-peek-shows-aftermath-of-shooting

“Hay varias cosas que puedo controlar. Desafortunadamente los medios no son uno de ellos.”

El poder sin prensa no es poder, y en Boss no podía faltar una trama en la que se reflejase el papel de los medios ante la labor de Kane al frente del Consistorio. La impresión que el cuarto poder deja en el espectador es dispar, y mientras las empresas mediáticas, (oh, sorpresa) intercambian favores con las altas esferas políticas, los redactores a pie de calle, con mayor o menor valentía y romanticismo, adivinan un halo de esperanza para la profesión. Sam Miller es quizá, y a grandes rasgos, el Will McAvoy que Sorkin no ha sabido criar, por culpa de sus antojos políticos, ese grano en el culo que Kane no se puede quitar, al que no siempre le espera la felicidad al final de la jornada. Con todo esto, la frase previa, que pronuncia el propio alcalde, no es sino una excusa barata, tal y como él mismo había demostrado previamente en el quinto episodio de la primera temporada, todo un ejercicio de manipulación informativa.

“Una rara omisión para una mujer que siempre hizo saber sus deseos.”

Para Kane, tan importante como los medios de comunicación es su mujer. O más bien las mujeres que le rodean. La suya propia, Meredith, es en una misma persona su alma máter y su enemiga más cruel. Hija del anterior alcalde, la Sra. Kane se sabe imprescindible para la mayor ambición de su marido, y cómo tal se comporta, para bien y para mal. En el Ayuntamiento son Kitty y Mona las ejecutoras de sus deseos, destinatarias de sus puñaladas y víctimas de su tiranía. Si la primera es un caballo salvaje, que sólo el regidor sabe domar, la segunda es un entrañable cachorrito al que una temporada en el circo de los horrores que es la alcaldía la convierte en un animal sin ilusiones ni ánimo. Para cerrar el póker de damas Emma, la hija tan incomprendida como necesaria a la que Kane traiciona inesperada y fríamente.

boss-55

“Ahora me dices que una mierda legislativa va a detenerme.”

Tiene que ser muy duro acostumbrarse a mandar sobre todo y todos y que venga una enfermedad a enseñarte que, en el fondo, uno no tiene control sobre nada. El desorden neurológico degenerativo que sufre Kane lo sitúa al borde de un precipicio al que se llevará consigo a todo el que pueda. No importa la salud económica de la ciudad, ni la de sus ciudadanos, las leyes que los propios políticos aprueban, la moral. Kane siente que el tiempo se agota y mientras lucha con sus fantasmas, y sus visiones, no parece dispuesto a dar un paso atrás, cueste lo que cueste y pase lo que pase. Y si por un lado le vemos descender a los infiernos del electro shock, por otro asistimos a su regreso a la vida política sin tiempo para replantear las normas del juego, buscando un parche con el que tapar los huecos de su historia, otra vez.

“La mortalidad es inevitable.”

Consciente del final que le espera, Kane no duda en recordárselo a su esposa. Porque en la historia que cuenta Boss son muchos los que dependen del alcalde y de su bienestar. En la serie en sí, el brillante papel de Kelsey Grammer, que muy probablemente se convertirá en un icono del género, cuenta con el apoyo de personajes muy interesantes, y necesarios, para poder pulir sus distintos matices. La sagaz Kitty O´Neil, el candidato de bragueta rápida Ben Zajac, Ezra Stone y, posteriormente, Mona Fredricks, así como el redactor Sam Miller y su sufrida esposa Meredith, son personajes imprescindibles para hacer de Boss una historia tan compleja como atractiva. Por poner defectos, le sobran primeros planos y carne por igual, y quizá se podría haber prescindido de ciertos giros más propios de culebrones de media tarde que de series, muy serias, sobre dirigentes políticos. Pero nadie es perfecto. Ni siquiera Tom Kane.

Anuncios

Un comentario en “Boss, el poder de Tom Kane

  1. En un par de horas tenemos una reunión de series a la que debemos llevar nuestras dos series favoritas del año pasado. No me voy con tu post de milagro, porque Boss será la que diga. La segunda temporada, esa que siempre tiene la difícil tarea de asentarse tras el primer año, es espectacular. Desde luego, como dices, no es perfecta, pero se ha acercado bastante. Quizá es que no veo tantas series como para distinguirlo, pero para mi ha sido de lo mejor. Sino lo mejor, ya digo.

    El final me parece espléndido, así como se queda. ¿Que vuelve? Perfecto, seguimos. ¿Que no vuelve? No pasa nada, a Chicago llegamos con la historia ya montada, ese piloto fascinante en el que nos cuentan algo y nos dan permiso para entrar.

    Me parecía imposible salir airoso de la falta de el que para mi fue el personaje del año pasado, pero lo solucionaron fascinantemente bien. Y qué decir de Kitty, qué maravilla. Digna sucesora del señor este que tanto le ha enseñado. No sé si bueno, pero ha aprendido y tiene cartas para rato.

    Sam, ese gran periodista, sí es uno por el que merece la pena recordar que no todos los periodistas de la tele están cada día más alejados a lo que en realidad debemos ser muchos de nosotros. Me ha parecido de lo mejor de la temporada. Él, su historia, el periódico, la caída, el golpe… Todo.

    Una maravilla de serie. Sin duda.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s