La televisión después de Netflix


Al igual que parecía difícil de creer hace veinte años que pudiésemos tener en nuestra mano la posibilidad de ver las series estadounidenses poco después de que allí se emitiesen, en el 2033 es bastante probable que nos estemos riendo cuando nos acordemos del tiempo que teníamos que esperar para ver nuestra serie favorita, las páginas donde podíamos encontrar los capítulos o los malos ratos que nos ocasionaban unos subtítulos mal sincronizados. Porque además de tener la esperanza de que todo esto cambie, ya hay quien se esfuerza por cambiar, un poco más, ese medio que cuando nació lo hizo siendo un armatoste pesado, con escasa variedad y en blanco y negro.

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En la californiana ciudad de Los Gatos, lugar en el que se localiza el cuartel general de Netflix, saben bien de esto último. Y es que la empresa fundada en 1997 por Reed Hastings y Marc Randolph se reafirma, con cada paso que da, en la idea de “cambiar la televisión para siempre”, tal y como reconoció el jefe de contenido de la empresa Ted Sarandos que estima que en sólo cinco años la pequeña pantalla no tendrá nada que ver con lo que es ahora. En crecimiento permanente desde su creación, la plataforma de streaming estadounidense ha aumentado su mercado de forma apabullante en los últimos años. Si en 2010 daban el salto a la vecina Canadá, durante el año siguiente se ocuparon de conquistar el centro y el sur del continente americano. Y en 2012 Netflix llegó a Reino Unido, Irlanda, Noruega, Dinamarca, Suecia y Finlandia, conquistando buena parte de un mercado europeo que siempre es apetitoso.

Así que tras ocuparse de expandirse y llegar a nuevos mercados ofreciendo un producto que cada vez cuenta con mayor demanda, Hastings y Randolph decidieron lanzarse a crear ellos mismos ese producto y ser un competidor más en el feroz mercado del entretenimiento televisivo. La apuesta hecha con House Of Cards, no viene sola y Netflix tiene previsto producir cinco nuevas series al año. Si la plataforma se ha gastado cien millones de dólares en las dos temporadas de la serie protagonizada por Kevin Spacey, es de suponer que la inversión se multiplique por cinco, por lo que se vería obligada a seguir creciendo, ya sea geográficamente o con nuevos suscriptores en los territorios en los que ya está presente. Según un cálculo de The Atlantic Wire, la plataforma deberá ganar más de medio millón de clientes para rentabilizar la inversión realizada con House Of Cards, casi dos millones más si los planes incluyen otras cuatro producciones. Es decir, Hastings y Randolph preveén crecer un diez por ciento cada año, una pequeñez si tenemos en cuenta que su llegada a Europa le reportó trece millones de suscriptores a los veinte que ya tenía.

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Pero no todo estará en manos de las nuevas producciones y, por supuesto, Netflix continuará apostando por su producto principal, las películas y series creadas por otras compañías. A ello contribuirá el acuerdo alcanzado recientemente con Disney, y que llevará al amplio catálogo de la plataforma los nuevos títulos, y los tradicionales, de los estudios de animación de Disney, Marvel y Pixar, imponiéndose en este acuerdo a las cadenas de televisión tradicionales. Y aunque el acuerdo no incluye las películas del Dreamworks, la división de animación del estudio fundado por Spielberg ya ha anunciado que creará la primera serie original de Netflix para el público infantil. La producción, que se estrenaría en el próximo mes de diciembre, estará basada en la próxima película de la compañía, titulada Turbo: F.A.S.T. que contará la historia de un caracol llamado Turbo cuyo mayor deseo es competir en las quinientas millas de Indianápolis. El director ejecutivo de Dreamworks Animation ha señalado que “Netflix cuenta con una de las audiencias más grandes y de mayor crecimiento en la televisión infantil” y se encuentran enormemente emocionados por ser parte de “la revolución de la televisión”.

Además de grandes producciones, grandes acuerdos y una cuota razonable de suscripciones toda revolución cuenta con factores a favor que podrían ayudarle a triunfar. El aumento del consumo del entretenimiento por internet y la no dependencia de los ingresos por publicidad son algunos de estos elementoss, que alivian la presión que las audiencias ejercen sobre la continuidad de las series de televisión. Además han puesto ha disposición del usuario la serie al completo, un hecho mucho más cercano a la forma actual de consumir televisión que la que nos encontramos en las demás cadenas. Y más similar a los deseos de los propios creadores, ya que según se extrae de la conferencia que Ted Sarandos pronunció en los ciclos de UBS Media, los creadores también prefieren que se ponga a disposición del espectador la temporada al completo, para así evitar la amnesia televisiva y ahorrarse los muchas veces extensos resúmenes previos. En definitiva es cuestión de tiempo que las cadenas de televisión se acerquen de una forma más seria y comprometida al espectador, que como muestra el estudio Televidente 2.0 cada vez consume más contenidos de las webs de los propios canales, y dejen de pensar en la red como el enemigo a combatir.

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