La prestigiosa cadena de cable HBO y el actor Al Pacino han sumado fuerzas de nuevo y han vuelto a colaborar para llevar a la pantalla la historia de una personalidad polémica que durante años se mantuvo, por unas razones u otras, en el candelero. Y como ya parece habitual, los ríos de carácteres han corrido de forma caudalosa animados por la controversia que crea la libertad de adaptar una historia real al medio. En esta ocasión el punto de mira se ha situado sobre el productor y músico estadounidense Phil Spector y el asesinato de la actriz Lana Clarkson, sucedido en su mansión de Los Ángeles en 2003. Con David Mamet al frente del proyecto y Al Pacino interpretando al excéntrico productor, la película estrenada el pasado domingo no alcanzó grandes niveles de audiencia (754.000 espectadores, cien mil más que el final de Girls de la semana anterior) y se granjeó las críticas de los amigos de la víctima, escandalizadas porque la cinta concluye poniendo en duda la culpabilidad de Spector.

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Pero la polémica forma parte del proyecto, y las cadenas la asumen más como una ventaja a la hora de sumar audiencia, que un inconveniente, y más si se trata de la HBO. El 2010 la cadena se atrevió a abordar la polémica que suscita la eutanasia estrenando la polémica historia del patólogo Jack Kevorkian, en la piel de Al Pacino, con la cinta titulada You Don’t Know Jack. Más recientemente la cadena se ha preocupado de asuntos algo más frívolos  con The Girl, en la que se ocupaba de desvelar la turbulenta relación entre Alfred Hitchcock y Tippi Hedren y se adentraba en la esencia de las biografías televisivas y los secretos de las grandes estrellas. Con Game Change y Too Big To Fail la HBO se subía al carro de los dramas actuales, una apuesta que, en el primer caso, sirvió a la cadena para arrasar en su categorías en prácticamente todas las ceremonias del medio.

Pero al igual que la vida misma, los biopics no son sólo glamour y fama, y es de agradecer que los responsables de HBO también hayan tenido interés por llevar a sus pantallas la vida de la zoóloga autista Temple Grandin, en la película homónima que le sirvió a Claire Danes para hacerse con el segundo de sus cuatro Globos de Oro o la apasionante vida del doctor Vivien Thomas, descubridor de un importante procedimiento quirúrgico en el film Something The Lord Made. A pesar de ser informativamente más discretas que las películas comentadas previamente, se trata de productos muy interesantes que albergan su interés en su práctica exclusividad. Si a eso le sumamos el aval cualitativo que supone el nombre de la cadena, las adaptaciones biográficas televisivas ven crecer el interés que despiertan en los medios y los espectadores año tras año.

Y si no, que levante la mano el que no tenga ganas de ver Behind The Candelabra, a pesar del soso teaser, una película dirigida por Steven Soderbergh en la que Michael Douglas interpretará al pianista y artista Liberace, famoso durante los años cincuenta por sus estrafalarias apariciones televisivas y su rumoreada homosexualidad. Matt Damon dará vida al amante de Liberace, Scott Thorson, que a mediados de los 80 escribió el libro en el que se basa el polémico film, que la HBO estrenará el próximo 26 de mayo y que según su director, se estrenará en la televisión porque es “demasiado gay”. O el que no espere con interés el film que dirigirá Stephen Frears, titulado Muhammad Ali’s Greatest Fight y que narrará la lucha que mantuvo el púgil con el gobierno norteamericano tras su negativa para combatir en la Guerra de Vietnam.

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