GoT: Momentos de una gran temporada


Mientras discutimos si la última y, de nuevo esperadísima, tercera temporada de Game Of Thrones ha cumplido las expectativas creadas, y nos sobreponemos a la cantidad de acontecimientos que han ocurrido en estos diez episodios, menos de los que algunos desearían, sólo nos queda tachar días en el calendario y recrearnos en lo visto. A pesar de que me irrita ligeramente que nos pasemos esperando una nueva entrega de Game Of Thrones más tiempo que el que la disfrutamos, soy consciente de que esto pasa con todas las series, me declaro muy satisfecha con todo lo que hemos vivido, y reconozco que mi interés por la producción de HBO crece con cada temporada. Como es probable que sea una pérdida de tiempo discutir si tienen razón aquellos que creen, episodio explosivo aparte, que la serie ha perdido fuelle, o tratar de hacer ver a aquellos que quieren más acción, que la historia creada por George R. R. Martin no va de eso, me voy a limitar a dejar aquí los momentos que más he disfrutado. Y de paso recordamos aquellos momentos que hacen a Game Of Thrones una serie tan genial como única.

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Capítulo 4. And now his watch is ended. Daenerys y su manejo del valyrio.

Nos pasamos tres episodios aguardando algo más que un vuelo, y la espera mereció la pena. Daenerys, esa pequeña mujer de aspecto dulce y fuerte carácter tiene muy claro que va a hacer todo lo posible por recuperar aquello que cree suyo. En esta temporada la piedad demostrada por “la que no arde” es sólo comparable a la tranquilidad que demuestra a la hora de planificar cada uno de sus pasos. Aunque el cierre de la temporada es visulamente muy espectacular, me quedo con el momento en el que Dany le demuestra a Krazny mo Nakloz, uno de los Bondadosos Amos de los Inmaculados como se las gastan la Madre de los Dragones. Cuando la joven pronuncia “Dracarys” deja claro a sus compañeros, y sus enemigos, que sus deseos de llegar al trono no tienen obstáculo para ella, y está dispuesta a usar todos los medios que tiene a su alcance.

De cara a la próxima temporada, ahora que ya posee un ejército y un pueblo, nos queda claro que podemos esperar lo inesperable y quién sabe si en un futuro, ese aura mágica que la rodea, la lleva a conseguir sus propósitos.

Capítulo 5. Kissed By Fire.” La (primera) pareja imposible

La orden de Lady Catelyn de llevar a Jaime Lannister a Desembarco del Rey para realizar un trueque que siempre resultó imposible, nos regala una pareja atípica, de esas que aportan tanto jugo a las series. En este caso tenemos a Brienne de Tarth, esa mujer tan poco mujer que logra que cualquier hombre tiemble, y no por su sensualidad, y Jaime Lannister, la encarnación de la masculinidad en la casa de los leones, tratando de llegar al hogar del segundo, a pesar de que no resulta tarea fácil. Si en los capítulos anteriores habíamos visto como el carácter del Matarreyes se iba humanizando, hasta el punto de llevarle a perder una mano, en el quinto episodio, en el lugar más inesperado, trata de buscar comprensión y empatía en su guardiana, quizá porque como el mismo dice “estoy cansado de pelear”. A pesar de que a Brienne no le hace ninguna gracia que Jaime se atreva a meterse en la misma bañera, no se achanta ante las palabras del vanidoso joven, y no duda en mostrarse tal y como vino al mundo. Y una vez ambos dejan claros sus posturas, se produce la confesión, y por momentos queda lejos el horrible ser que aparentó ser en las temporadas previas. “Jaime, mi nombre es Jaime.”

Queda en el aire como será Jaime una vez ha regresado a su hogar, con su querida hermana, y el papel que tendrá ante los acontecimientos futuros. Algo más desconcertante resulta el futuro de la valiente Brienne, ahora que quién le había asignado su misión ha muerto, y solo podría cumplir la mitad de la misma.

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Capítulo 7. The Bear and the Maiden Fair.” Tú eres mío y yo soy tuya.

Ésta es sin ninguna duda mi pareja favorita, y éste el momento más tierno de la temporada. Sólo basta con ver, a partir del 4:30, la complicidad, las burlas y los juegos que les llevan a buscar un roce, o una mirada cómplice, seguida de unas risas o un gesto. Lo sé, todo muy bizcochable. Me gusta cuando, tras corregir y cambiar un “moriréis” por “moriremos” y ser conscientes de que están vivos en ese momento pero no saben si lo estarán mañana, Ygritte le recuerda que ambos se pertenecen, en un lenguaje más tierno y primitivo que la moderna palabra “novio”. Después, recurre sin saberlo al manido “Carpe Diem” con “Y si morimos, morimos, pero primero vamos a vivir”, como si fuese más consciente de lo que parece, y lo que quisiera, de que el tiempo apremia y quizá la victoria no esté de su lado. El abismo que separa a ambos, y que se estrecha cuando llega al final y Jon tiene que ser consecuente consigo mismo, resulta muy divertido a lo largo de toda la temporada. Ella, tan terca como valiente, él, tan comprometido con la causa como enamorado del enemigo. Ah, la juventud, tan dada a ser, en algún momento de sus vidas, un poco Romeo, un poco Julieta.

Tras hacer de él un San Sebastián medieval, y con la ignorancia que otorga no haber leído los libros, mi vena romántica los vuelve a juntar, no sé cómo ni cuándo, para ser lo que son, una gran pareja, que se quiere más de lo que se conviene.

Capítulo 8. Second Sons.” Tyrion en estado puro.
Después  del bochornoso espectáculo en el que se convierte la boda entre Tyrion y Sansa gracias a la estupidez de Joffrey y de que Lady Olenna Tyrell se tome la cómica molestia de tratar de explicar la nueva composición del arbol genealógico a sus hijos, llega el momento del espectáculo. Borracho como en las grandes ocasiones Tyrion trata de asumir su nuevo estado civil, mientras que la pobre Sansa mira aterrorizada la capacidad que el pequeño hombre tiene para beber vino, y para limpiarse con el mantel. Entonces llega su padre, que le reprocha su estado y le recuerda sus obligaciones y cómo no, Tyrion le contesta como sólo él sabe. Por si habíamos tenido poco con ver a un padre tratando de que su hijo que cumpliese sus obligaciones maritales, su odioso sobrino recurre a la tradición para provocar definitivamente a su tío, que no puede reprimir sus mejores sentimientos. Cuando reconoce su culpabilidad y emprende camino hacia su nueva esposa, es imposible parar de reír ante semejante imagen, y tan acertadas, aunque falsas, palabras.

A pesar de que resulte difícil de creer que se vaya a despertar en Sansa algún sentimiento verdaderamente interesante tras los últimos acontecimientos entre los Stark, en la cuarta entrega podremos ver más ampliamente como resulta el casamiento de la segunda pareja imposible de esta temporada.

Capítulo 9.“The Rains Of Castamere.” El acontecimiento del año.

Aunque probablemente ya se haya dicho todo lo que se podía decir de este episodio, y de sus nueve minutos finales, no podría faltar aquí, aunque sólo sea porque probablemente vaya a ser el momento televisivo más comentado, más descargado y más odiado de la televisión mundial. A pesar de que a mí, más que entristecerme las pérdidas, me incomodó la violencia y la facilidad que algunos tienen para rajar cuellos, no me pareció un momento tan sorprendente o tan imposible como para acordarme de los familiares y amigos de Martin, Benioff, Weiss y todos los directivos de la HBO. Es decir, ahí está la gracia de una serie, que te sorprenda sin que deje de parecerte verosímil, y que, como ya dejó claro hace tiempo, nadie está a salvo. A pesar de la importanc ia de la muerte de Rob, o la violencia con la que acaban con Lady Talissa, sin duda es Lady Catelyn quién sostiene el peso de la escena y de la tragedia. Una vez cesa la violencia, suplica por la vida de su primogénito, incluso prometiendo que olvidará la atrocidad que acaba de vivir. Para rematar, esos incómodos y larguísimos veinte segundos finales en los que tras deshacerse, porque estaba a mano, de la esposa de Walder Frey, su mirada se pierde, arrepintiéndose quizá de no haber sido más tajante con su hijo, hasta que llega un soldado y termina con su dolor y con su vida.

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Un comentario en “GoT: Momentos de una gran temporada

  1. La reacción de muchos con el 3×09, sorprendidos por la matanza de este capítulo, es más que lógica. Ni siquiera tras la muerte de Ned Stark en la primera temporada, ni siquiera tras ese momento tan dramático es posible que la gente se acostumbre a ver caer personajes protagonistas. Estamos acostumbrados a que los protas, sobre todo los “buenos”, aguanten hasta el final. Precisamente esa facilidad que tiene el autor para cargarse personajes es una de las características más innovadoras de la saga. Como ha dicho más de uno, no estamos ante una serie estilo La Princesa Prometida. En un mundo en guerra, la muerte es habitual, y no debería extrañarnos ver morir, más siendo una serie con tanto prota, a alguno de las caras importantes de la serie. Y esto sólo ha hecho más que empezar.

    Un saludo.
    Marco.

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