Estaba yo pensando con qué aburriros esta semana y me he encontrado con unas declaraciones ante las que no he podido evitar una irónica, y solitaria, carcajada. “No es una serie de HBO, es una serie generalista”. Son palabras de Paolo Vasile, Consejero Delegado de Mediaset España, pronunciadas durante la presentación de su próxima serie nacional, sorprendentemente llamada “B&B, de boca en boca” (¿Bi and Bi?¿Be y Be? ¿Bi y Bi?). La serie, con Belén Rueda y Gonzalo de Castro al frente, parece ser que se centrará en el día a día de la redacción de una revista de moda. Con este novedoso argumento me pregunto que habrá pasado por la cabeza del romano para sacar a colación el nombre de la cadena de televisión con mayúsculas, las iniciales de una empresa que ha hecho televisivamente felices a millones de personas.

HBO-Nordic

Porque, por empezar por algún sitio, no creo que haya en la tierra una cadena de televisión que no quisiera ser o parecerse, a la neoyorquina Home Box Office, un canal que para muchos es el vivo sinónimo de la calidad televisiva. Y por ello, y aunque el peso de la publicidad sea tan grande para las cadenas, entiendo que el objetivo de las mismas debería ser hacer productos de calidad que consigan atraer al público. El problema aquí se llama rentabilidad, y la necesidad de que el producto nuevo sea un éxito en el menor tiempo posible. Si no hay espectadores, los hay en la competencia, y la publicidad no se distingue por su fidelidad. Con sus palabras Vasile ha dado a entender que la nueva producción, que lleva el sello de Globomedia, que tampoco es cualquier cosa, no será la serie para aquellos que esperamos algo más de la televisión que la risa fácil, la trama simple y los diálogos cuanto más llanos mejor.

Algo que podemos encontrar revisando las series de la cadena y que en más casos de los que quisiéramos han tenido éxito. Con lo cual, el ente sigue en su línea, y la frase se convierte en una obviedad. Pero es una evidencia que hace un flaco favor a la serie y a la cadena, que no se plantea su trabajo en términos cualitativos sino cuantitativos, y reconoce el éxito reside en el tamaño del share y no en la fama que coseches a lo largo del mundo. Pero eso no hace falta que nos lo escupan en la cara, ya lo sabemos. Tampoco creo que a los actores que van a participar en la producción, ni a Daniel Écija, por mucho que sean conscientes de dónde trabajan, les guste oír que la suya va a ser una serie “generalista” sin más aspiraciones. Porque aunque la comparativa sea obscenamente desmedida, se puede ser una buena serie sin llegar a la quintaesencia televisiva, pero suele ser más fácil si no lo das por supuesto de antemano.

Seguro que a muchos les faltará tiempo para sentarse ante el estreno y, tras contemplar durante unos minutos la serie, se lance a dar la razón a Vasile, como si le agradeciese a un amigo la advertencia previamente dada, sin necesidad de hacerlo. Lo cual viene a reafirmar al quejoso espectador en su idea de que en España nunca lograremos disfrutar, con cierta asiduidad, de buenas producciones que nos reconcilien con la televisión patria. Y si mira un poco más allá verá el conformismo con el que las cadenas afrontan el futuro, sin preocuparse por aquello que podrían conseguir si pensasen un poco más en la calidad y un poco menos en las audiencias. Total, quién necesita vender DVD’s y merchandising, hacerse un nombre en el panorama televisivo internacional, crear expectación antes sus próximas apuestas o hacerse respetar en ese molesto ente que es la crítica. Ese es el espíritu, somos lo que somos y no queremos ser nada mejor. Y si nos va mal, la culpa siempre será de los demás, ya sean piratas, intereses mediáticos o el propio espectador, que no sabe lo que quiere. Así no, Vasile, así no.

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