Las criaturas de Twitter coincidiréis conmigo en que a veces te lías a marcar “tuits” como favoritos para leerlos más tarde, y en unos días la cosa puede irse de madre si tu conexión no es buena y no puedes ir echando un vistazo a eso que has dejado para después. Algo así me ha pasado en los últimos días y cual ha sido mi sorpresa que, tras revisarla, mi lista de favoritos me ha dejado clara una obsesión, Aaron Paul. Buena parte de culpa la tiene, lógicamente, el esperado regreso de la última temporada de la serie, para el que sólo quedan quince días, así como la incesante promoción y la relevancia que ha ido adquiriendo el propio actor con el paso de los años. Pero a la vista de las siguientes imágenes, la forma de ser y el sentido del humor que se gasta el intérprete nacido en Idaho, también son responsables de que los medios se fijen cada vez más en él. Desde aquí sólo queda esperar, como siempre, que la creciente fama no le convierta en un ser menos simpático, menos accesible o, simplemente, menos él.

 

 

Entre las múltiples entrevistas que está concediendo el actor, se encuentra la visita que Paul realizó hace unos días al programa de Jay Leno The Tonight Show. Allí, además de hablar de su boda, o de los tatuajes que él y Bryan Cranston se han hecho para recordar la experiencia breakingbadiana tuvó tiempo de sonrojarse al descubrir que el equipo del popular programa había escarbado lo suficiente en su filmografía como para encontrarse con el momento que precede éstas líneas. No salgo de mi asombro cuando pienso que hace unos años lo pudimos ver en la famosísima Beverly Hills 90210, y probablemente pensamos que, simplemente, era un personaje fugaz, con pinta de pringado, al que nunca volveríamos a ver.

 

 

Pero éste no es el único tonight show que ha visitado Aaron Paul en las últimas jornadas. En Conan, el intérprete al que también hemos podido ver puntualmente en ER, CSI: Miami, Bones, Veronica Mars o Big Love, comentó con el presentador los “problemas” que le da el carácter de su personaje, y especialmente el lenguaje que utiliza. Como muchos habéis recogido en vuestros Tumblr, Paul demostró tener muy buena memoria en la entrevista, al recordar algunos pasajes literales en los que utiliza la palabra favorita de Jesse (y la nuestra). Bitch. Pero también comentaron la fijación que los fans tienen (tenemos) con la palabrita en cuestión y las ridículas peticiones que tiene que atender, con gente deseando ver como salen de su boca las cinco letras. Parece que le costará mucho dejar de ser Jesse Pinkman. Y más si ya se presta a ello (muy fan del segundo 25).

 

 

Aunque con vídeos como el anterior, queda claro que Paul gasta más simpatía que Pinkman. Muchos de nosotros quisiéramos ser los McNeive, que en un turístico tour por Hollywood, tuvieron la suerte de conocer al actor. Tras detenerse frente a su casa, el intérprete decidió bajar a saludar a los curiosos visitantes, que obviamente no se podían creer lo que estaba sucediendo. Aaron se presentó, les preguntó amablemente por su viaje y además de presumir de que normalmente suele bajar a saludar a los pasajeros del autobús turístico, se hizo la deseada foto con la que inmortalizar el momento. Y aunque no faltan los aguafiestas, que no dudan en tachar al actor de teatrero, ahí está el vídeo con sus dos millones de visitas, el simple hecho de que se moleste en bajar y estrechar la mano de un desconocido dice mucho de este joven que muy pronto estrenará en la gran pantalla Need For Speed.

 

 

No quería despedirme sin compartir con vosotros mi último descubrimiento, la faceta publicitaria de Paul. Catorce años han pasado desde que grabase este anuncio, y parece ser que desde entonces no ha vuelto a comer cereales. Se desconoce si ha vuelto a comer pizzas tras el comercial que protagonizó en 2001, probablemente gracias a su gesto gamberro. Una expresividad que también le ayudó a manejar con la mente un paquete de chicles en otro anuncio. En definitiva una carrera publicitaria con la que sólo puedo pensar dos cosas: que hay que hacer de todo para ser actor, y que no hay que perder nunca la esperanza de llegar bien arriba.

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