Adiós al filibusterismo


Hace unos días los demócratas del Senado estadounidense decidieron limitar la capacidad de la minoria en la cámara. Si un legislador pedía continuar el debate sobre un nombramiento o pronunciaba una objeción de cualquier clase, la única forma de seguir adelante era si tres partes de la cámara votaban hacerlo. No es que este blog se haya vuelto político, sino que las tramas de las series con un alto componente gubernamental tienen ahora que despedirse de esas situaciones tan encantadoras llamadas filibusterismo. Si bien es cierto que para ejercer el filibusterismo no era necesario exclusivamente levantarse de la silla, hablar sin parar y atenerse a unas reglas que ponían a prueba la vejiga y el estómago de los objetantes, esta es la forma más común en la que los filibusteros han sido trasladados a la ficción. Las últimas producciones en hacerlo o tocar el tema del filibusterismo, han sido Parks and Recreation (en dos ocasiones) y Veep, donde Selina Meyer, al estilo demócrata de la últimas semanas, trataba de terminar con el filibusterismo. Quizá la primera vez que todos vimos un filibustero en la ficción fue en El Ala Oeste de la Casa Blanca, con el entrañable aunque cansino senador Howard Stackhouse.

Patton-Oswalts-Star-Wars-Filibuster-Parks-and-Recreation

Parks And Recreation. La comedia protagonizada por Amy Poehler utilizó el filibusterismo como argumento en el decimonoveno episodio de la quinta temporada, titulado Article Two. En él Patton Oswalt, actor invitado que debería volver a Pawnee esta temporada, interpreta a un fanático de la historia de la ciudad… Y de Star Wars y la Marvel. Y es que el personaje que interpreta, Garth Blundin se opone a la propuesta de Leslie que consiste en revocar 110 leyes obsoletas, después de que ella misma se de cuenta que la localidad no puede seguir trabajando con una legislación de hace siglos. Para detener la votación sobre la revocación de las leyes el personaje de Oswalt se acoge a la posibilidad de ejercer el filibusterismo, negándose a ceder su turno para así no poder votar el nuevo proyecto de ley. Y su filibusterismo consiste en compartir con los presentes algunas de las ideas que tiene para el séptimo episodio de la Guerra de las Galaxias, del que está al cargo J.J. Abrams. A pesar de que en el episodio apenas se recogen cuarenta segundos de su “speech”, en el que por cierto se puede ver a Knope hablando del retraso que supone el filibusterismo, el parlamento de Blundin duró ocho minutos, y podéis disfrutarlo aquí.

En el reciente episodio seis de la sexta temporada, es la propia Leslie quien recurre al filibusterismo, muy a pesar de Ben y su fiesta de cumpleaños. Y es que el malvado concejal Jamm convoca una sesión especial para plantear la posibilidad de que en las próximas elecciones de Pawnee sólo voten los ciudadanos que residan en una calle de la localidad, no los que son de la recién anexionada Eagleton. Leslie se opone y reconoce que se acogerá a la maniobra de dilación para que la votación no tenga lugar durante el resto de la sesión… Y todo ello mientras está subida a unos patines, lo cual hace del filibusterismo algo mucho más complicado que habitualmente, donde va a parar… Durante algunas secuencias podemos ver a Leslie patinando por la sala del consejo de la ciudad mientras les cuenta sus inicios en el mundo electoral, votando por “Mildred” su cerdito de peluche, que finalmente fue derrotado por su gato Pancakes porque tenía más presupuesto… Cansada de los patines decide quitárselos, lo cual le supone una de las tres amonestaciones permitidas. La segunda llega cuando recibe ayuda de Ben en forma de avión de papel, haciéndole saber que quizá las cosas no salgan como ella espera aunque cuente con el apoyo eagletoniano y afortunadamente, y a pesar de las tentaciones de Jamm en forma de refrescantes granizados de margaritas, consigue terminar sin recibir una tercera, aunque con muchas muchas ganas de ir al baño. Tal y como reconocieron los creadores de la serie, esta trama se inspiró en la filibustera Wendy Davis.

Veep: En el segundo episodio de la primera temporada Selina Meyers mantiene conversaciones con senadores para sacar adelante el proyecto antifilibusterismo, o como ella y su equipo denominan, terminar con el “desatasco de dilataciones” (en la versión doblada). Para conseguir el apoyo de un representante importante, el senador Doyle, Selina se ofrece a conseguirle cualquier cosa que necesite, incluso apoyo para su reelección. Sin embargo él lo rechaza, le pide algo que no puede conseguir sin estropear el trabajo de su equipo y además le dice que conseguir acabar con el filibusterismo es como “persuadir a alguien para que se pegue un puñetazo en la cara”. Que probablemente sea lo que los demócratas sientan que han hecho dentro de unos años, cuando los republicanos regresen al poder. Con la habilidad que le caracteriza a Selina, las negociaciones quedan estancadas cuando el apoyo del senador queda condicionado al trabajo de Selina en otro ámbito, totalmente diferente y en el que la Vicepresidenta no puede hacer demasiado.

El Ala Oeste de la Casa Blanca. El 14 de marzo de 2001 llegaba, probablemente, el primer filibustero de ficción a la pequeña pantalla. A pesar de que todo el equipo del presidente Bartlet está deseando marcharse a comenzar el fin de semana, el senador por Minnesota, Howard Stackhouse, no parece muy dispuesto a ello. Porque como dice el Presidente, “No subestimes la voluntad de un abuelo”. El anciano, para alcanzar las once de la noche, la fecha límite con la que provocar el suspenso de la votación contra una ley sobre salud infantil, comienza leyendo un libro de recetas, posteriormente se lanza a deleitar a los oyentes con un manuel de naipes y con algo más de enjundia, por último, decide leer un libro de Dickens. CJ, que alega que el filibusterismo es la democracia en estado puro, debe hacer frente a las quejas de todos sus compañeros y de la prensa, que tienen interesantísimos planes por delante. A ella todo lo que le queda es escribir a su padre contándole lo que sucede y la razón por la que llegará tarde a su cumpleaños. Cuando el Presidente descubre las motivaciones que han llevado a Stackhouse a permanecer allí, contra viento y marea, resitiendo al hambre, la sed, o las ganas de ir al baño, decide echarle una mano, en forma de pregunta dividida en 20 partes diferentes, ante las que “quizá el senador quiera sentarse y beber un poco de agua”.

Si bien es cierto que la última es una visión romántica de las altas esferas políticas, y las tres primeras son las versiones gamberras… ¿Que será ahora de las minorías protestonas? ¿Sirve de algo formar parte de la minoría? ¿Los republicanos han desvirtuado y utilizado tanto el obstruccionismo que han terminado matándolo? ¿De donde vendrán ahora las tramas políticamente alocadas? Ay, la democracia, a veces tan poco democrática, tan previsible, tan abusona.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s