Antes que nada perdona que me haya tomado la libertad de escribir esta misiva y me atreva a robar algo de tu tiempo, pero no me gustaría que nuestra relación terminase sin que conozcas mis sentimientos, y a la vista del final de la quinta temporada, quizá deba ir adelantando el trabajo. Por lo que pueda pasar. Y es que, aunque como tú muy bien le has dicho a Ava, han sido dos meses muy duros, no parece que el futuro vaya a ser muy tranquilo. Con el ofrecimiento de Wynn y la Sra. Hale es probable que intuyas algo de agitación, ya que como tu sonrisa delata, no es algo que vayas a rechazar. Lo que no intuyes es que la amenaza de la pequeña y encantadora Marshall Rachel Brooks es verdadera y hay mucha gente dispuesta a unirse a una causa.

Boyd

Como la pobre Ava, que sin haberse ofrecido voluntaria para ayudar en su trabajo a los Marshall, tampoco parece que le importe demasiado ser el elemento esencial en la operación que daría con tus huesos en la cárcel. Yo la entiendo. Ha vivido un infierno, y mientras lidiaba con la vida entre rejas ha visto como el tiempo que le dedicabas menguaba mientras tú mismo te veías envuelto en una historia de las tuyas. Y le ha rescatado un viejo amor que para devolverle la libertad le ha pedido que le mantenga informado de los movimientos del salvador que nunca fue, tú mismo. No le han preguntado si quería hacerlo, pero tampoco parece que necesitasen hacerlo.

Desde que te conocí, hace cuatro años, con tus pelos locos y tu charlatanería hipnotizadora, por aquel entonces especializada en el racismo y el sermón religioso, te has revelado como un criminal cruel, con mucha memoria y pocos remordimientos. Has tenido tiempo de ver cómo, por una razón u otra, con tu implicación o sin ella, desaparecían de tu vista los Bennet, con su terrible (y por mi adorada) madre Mags, Robert Quarles, Ellstin Limehouse, y por no perder la costumbre, esta temporada Lee Paxton, Hot Rod y los Crowe. Bueno, éstos últimos no son definitivos, ya sabemos que siempre acaban volviendo. Pero el caso es que, como muy bien tratan de hacerle ver Tim y Vasquez a Raylan, estás rodeado, con perdón, de mierda y parece que los problemas acaban de comenzar.

La batalla final se aproxima y si los pronósticos se cumplen tendremos temporada final con duelo por todo lo alto. Por un lado tú, con tus socios proponiéndote un negocio irresistible y tu ¿ex? novia tomando nota de tus pasos, con unos cuantos Marshalls esperando el más mínimo fallo. Al frente de los mismos Raylan, ese amigo-enemigo con el que durante cinco entregas has mantenido una relación de respeto mutuo de la que ambos habéis sacado provecho convenientemente, pero que ahora ha decidido que serías el punto final perfecto para la página que quiere pasar en su vida. Pinta mal, no nos vamos a engañar. Porque aunque te hemos visto salir airoso de las situaciones más complicadas (las dos últimas esta misma temporada, con Picker y con el cartel mejicano) la suerte siempre tiene fecha de caducidad. Por mucho que sepas disparar con las esposas puestas.

Pase lo que pase, queda dicho que has sido un enemigo ejemplar y que ya quisieran para sí muchas series de temática similar. Con tus particularidades, tus neuras, tu verborrea imparable, a veces insufrible, a veces digna de levantarse a aplaudir. Ha sido bonito verte tsoñar como un chiquillo enamorado con un futuro en pareja mientras tenías que tomar decisiones complicadas y plantarle cara a peligrosos delincuentes, soñando con un lugar en el que dejases de hacer todo eso. Hace no mucho tú mismo dijiste que ibas a retomar viejas costumbres. Y más allá de la nicotina y la pólvora, la tradición era que Raylan te llevase a cumplir con la justicia. Ha sido un placer. Suerte.

P.D: Por si alguien se ha quedado con ganas de más, queda aquí el tema de cierre del último capítulo de la quinta temporada, corre a cargo de la Ruby Friedman Orchestra… Que la escena es una traición en toda regla, pero con esa ambientación las cosas se ven de otra forma. ¿No?

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