El mundo de la televisión cada vez se preocupa más por cuidar aspectos de las series que sin ser primordiales ayudan a hacer de las series productos de gran calidad. Desde la ambientación y la decoración, pasando por el vestuario o el maquillaje, en una buena serie todo se cuida hasta el más mínimo detalle, no vaya a ser que luego los fans estén demasiado atentos y ocurran desastres como el de la fotografía promocional de Donwton Abbey. Sin embargo, y a pesar de que también encontramos ejemplos de lo contrario, últimamente parece que la peluquería no está siendo un asunto que se tenga demasiado en cuenta a la hora de dotar a un personaje de un estilo propio y coherente, y hay varios casos que bien merecerían que el Sindicato de Peluqueros ofreciese unas cuantas explicaciones.

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– Alan Cumming. Eli Gold. The Good Wife.

El personaje masculino más interesante de la serie creada por los King ha experimentado un cambio cromático en su cabellera que, a mi modo de ver, no le favorece nada. Desde el décimo noveno episodio de la quinta temporada Eli Gold ha abandonado sus incipientes y atractivas canas, tiñéndoselas de un color quizá demasiado oscuro que resta años a su personaje, pero quizá también personalidad. Si bien es cierto que no me consta si la decisión fue del actor, de los compromisos teatrales de éste o de los creadores, in my opinion, habría sido deseable una referencia al inesperado cambio de look. Que todo sea dicho, ni siquiera parece algo propio del personaje que se nos traslada en la pantalla.

Mi recomendación: Ya puestos a perder la cabeza con el tema, y dado que el actor ha recuperado un color similar al suyo, deberían seguir innovando y las peluqueras del equipo de The Good Wife tendrían que recuperar algunos de los looks de juventud de Cumming.

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– Corey Stoll. Ephraim Goodweather. The Strain.

Debo confesar que me costó darme cuenta de que al lampiño doctor del CDC le habían calzado una escandalosa peluca, que conforme avanzaban los episodios era más evidente y desastrosa. No he sido capaz de encontrar las secuencias, pero en algunas de ellas lo menos descabellado era pensar que el bisoñé terminaría cayendo de la cabeza de Stoll, o que el equipo de peluquería de la serie estaba de huelga durante el rodaje de la serie. Algo tan exagerado que incluso los productores ejecutivos de la serie tuvieron que explicar por qué decidieron que Goodweather tendría pelo cuando el actor que lo interpreta es taaaaan calvo. Al parecer es cosa del cambio que, en algún momento, experimentará el personaje. Esperemos que se produzca pronto.

Mi recomendación: Si el cambio no se produce en los primeros episodios de la segunda entrega, sería comprensible que recurriesen a un terrible ataque de piojos para dejar la cabeza de Stoll reluciente. O simplemente que cambien de peluquero. O de alfombrilla.

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– Jeff Perry. Cyrus Beene. Scandal.

El jefe de personal de la Casa Blanca, y mano derecha del presidente, ha vuelto en la cuarta entrega de la serie con un look tan despeinado como desconcertante. Viendo el personaje interpretado por Perry, el espectador no sabe si Beene ha decidido dejar patente su condición homosexual, así a lo loco, o si la muerte de su pareja ha hecho de él un hombre dejado y sin ganas de ir a recortar un poco esas puntas traicioneras que crean sobre su cabeza lo más parecido a un nido de pájaros. Por supuesto, los fans de la serie no dudaron en expresar su estupefacción en las redes sociales ante el inexplicable e innecesario cambio, y hubo quién incluso preguntó, muy acertadamente, si Portia de Rossi, recién incorporada al reparto de la serie, y él, lucían exactamente el mismo peinado.

Mi recomendación: La locura dificílmente se puede llevar más al límite, a no ser que optemos por el tinte rosa, por lo que sólo cabe rogar encarecidamente al responsable de peluquería que por favor devuelva al jefe de personal su antigua cabellera.

– Kathy Bates. Effil Darling. American Horror Story: Freak Show

Aunque los precedentes, y las referencias, de mujeres barbudas televisivas son más bien escasas, el postizo que luce Kathy Bates en la última entrega de la serie de Ryan Murphy es mejorable. Su aspecto ralo y rizado sólo contribuyen a convertirlo en una maraña confusa que además destaca excesivamente si nos fijamos en las canas que luce en la cabeza Bates. Hubiese sido mucho más recomendable que los encargados de la caracterización no hubiesen sucumbido al pánico cuando se enteraron que tendrían que “crear” una mujer barbuda, y en vez de coger el primer cepillo que encontraron se hubiesen fijado, como no, en la mujer barbuda de Carnivale. Tampoco es la quinta esencia de las barbas femeninas, pero despista menos, que no es poco. Y así quizá las publicaciones femeninas no tendrían que preguntar su opinión a expertas en la materia.

Mi recomendación: Puesto que la barba forma parte del espectáculo, y el rasurado queda descartado, sería recomendable que Murphy introdujera de alguna forma los tintes de los años 50 en la trama, y la señora Darling por lo menos luciese cabellos del mismo color en su cara. Aunque hay quien arriesga un poco más y propone un cambio con Stoll.

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The Americans. (En general)

Si bien es cierto que el desastre peluquil de la serie protagonizada por Keri Russell y Matthew Rhys es una parte inherente a la trama, y a la vida del espía de los años ochenta, las pelucas de The Americans tienen tanta importancia en la historia que cuenta como cualquiera de los personajes. Como lo denominaron el Vulture la producción es una auténtica orgía de la peluca, y las cifras lo avalan. Según Peg Schierholz, responsable del departamento de peluquería de la serie, sólo en la primera temporada se utilizaron 27 peluquines, que formaron parte de caracterizaciones a las que se les puso nombre propio. En la segunda la cifra se rebasó antes de llegar al décimo capítulo. Esos disfraces creados para las labores como agentes de los personajes, según cuenta Schierholz en la misma entrevista de Entertainment Weekly, están inspiradas en imágenes de archivo de personas de los años 80. Y claro, los 80 fueron lo que fueron en lo que se refiere al mundo de la moda.

– Mi recomendación: Que se mantenga el tono en la próxima temporada, que para cualquier producción es saludable tener algo que le otorgue identidad propia. Por muy ochentero que sea.

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