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Tal y como comenté por aquí hace unos días, el pasado jueves 11 de diciembre se celebró en el Museo del Libro de Burgos el acto denominado “¿Burgos es Invernalia? Diálogo sobre Canción de Hielo y Fuego y Juego de Tronos, su adaptación televisiva” en el que la que aquí escribe tuvo el placer de charlar sobre la creación de Martin, de la traducción y de series de televisión con Cristina Macía, traductora de la saga. Y como prometí, aquí estoy para trasladar al blog algunos de los comentarios y anécdotas más interesantes de la noche.

Vaya por delante que lo del placer es en serio, no una frase hecha, ya que a pesar de que nos conocimos apenas una hora antes de comenzar la charla, Cristina y yo congeniamos rápidamente, gracias a nuestra vena “friki”, nuestro vicio por las series de televisión y nuestras ganas de compartir opiniones y descubrir nuevas series. A la hora de plantear la conferencia me pareció obvio que el verdadero interés de la misma residía en descubrir el trabajo de Cristina, tanto a nivel del día a día como de algo global que ya ha ocupado más de una década de su vida, por lo que mi yo periodístico se encargó de plantearle varias preguntas sobre esas y otras cuestiones.

La famosa saga que la HBO ha llevado a la pequeña pantalla no es la primera traducción de Cristina de un libro de Martin, ya que en los 90 se encargó de trasladar a nuestro idioma el libro que el escritor norteamericano escribió con Lisa Tuttle, Refugio del Viento. En 2002, y a pesar de que había dejado las traducciones porque resultaban poco rentables “especialmente si eres una traductora tiquismiquis” el director de la editorial Gigamesh, Alejo Cuervo, le propuso encargarse de Juego de Tronos. “¡Y era un tocho muy gordo! Pero no había forma de decir que no, era un bombón.”

Sobre el estilo y la prosa de Martin, Cristina asegura que su escritura es muy transparente, muy fluída, “me gusta”. A pesar de que esto pueda ser una dificultad añadida a su trabajo, especialmente si como ella, se intenta realizar una traducción fiel a la obra original. También encuentra algunas dificultades a la hora de traducir ciertos términos muy específicos, y reconoce haber aprendido mucho sobre la composición de las armaduras. Para cuestiones como esta, la traductora y escritora suele acudir a foros especializados, “aunque a veces es peor, porque ni ellos mismos logran ponerse de acuerdo.”

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Respecto a la adaptación televisiva de Canción de Fuego y Hielo, de la que Cristina se confiesa seguidora, cree que es fantástica y aunque quienes han leído los libros puedan estar disconformes porque esperan encontrar lo mismo en la serie de televisión, “eso no pasa y está bien.” Aunque Cristina también expresa alguna duda sobre si aquellos que no han leído los libros y únicamente ven la serie llegan a comprender en su totalidad la complejidad de la historia.

Gracias a la adaptación televisiva Cristina confesó haberse “reconciliado con los personajes.” Lannister confesa, cree que uno de los mejores roles es el de Cersei, interpretado por Lena Hadey, aunque cree que el de su hermano Tyrion es el “personaje más goloso” y Arya y Margaery Tyrell brillan con luz propia. Para tener bajo control los personajes y los lugares en los que se desarrolla la historia Cristina utiliza un amplio glosario, “una hoja de excel kilométrica”, con la que también trabajan aquellos que se encargan de traducir la serie de televisión.

A la hora de responder a las preguntas de los asistentes, que prácticamente llenaban la sala habilitada en el Museo del Libro, tanto Cristina como yo coincidimos en los que, para nosotras, eran el momento más inesperado y el que más habíamos celebrado. El primero, sin ninguna duda, fue el conocido por todos como “la boda roja”, mientras que a la hora de aplaudir frente a la pantalla, como muchos de vosotros, ambas lo hicimos en el episodio de la cuarta temporada titulado El León y la Rosa. También fue común la opinión de que la llegada de Juego de Tronos a la televisión, su éxito y su calidad, sólo ha sido posible gracias a la aparición de HBO y al deseo de la cadena de ofrecer un producto de calidad, aunque esto suponga un importante desembolso económico.

En definitiva una tarde magnífica hablando de Juego de Tronos y de series de televisión, que sin duda no habría sido igual sin el excelente trabajo de Javier Gil y el resto del personal del museo, y sin la asistencia de todos aquellos burgaleses que quisieron compartir con Cristina y conmigo una cita tan “friki”. ¡¡¡¡Muchas gracias a todos!!!!

 

*La 2ª fotografía es obra de Diego Cortezón y no, no es que acabásemos llegando a las espadas sino que, antes de comenzar, el fotógrafo de Diario de Burgos nos pidió que nos animásemos a utilizar el material a nuestra disposición para mostrar nuestra pasión. Aunque fuesen unas espadas 😉

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