Desde que me establecí en la fiebre seriéfila mis ratos frente a una buena comedia han sido más bien escasos. Yo que soy hija de Primos Lejanos y Padres Forzosos, que pasaba las tardes de mi infancia con Alf  y las de mi adolescencia con Blossom, no le encuentro la gracia a The Big Bang Theory o How I met your mother, me duermo con Bored to Death y Larry David me crispa. A Modern Family la dejo pasar, ni me encanta ni me molesta, pero Community no me llena, aunque no la descarto gracias a las incorporaciones de la tercera temporada. Así que desde hace unos meses trato de sumergirme en el universo Pawnee de Parks & Recreation, con desgana pero interés, como si quisiera demostrar que me queda algo sentido del humor. Y siguiendo las críticas de la gente a la que sigo en Twitter me asomé al estreno de comedia más visto esta temporada, que sin ser un prodigio para la televisión, a mí me hace gracia: Two Broke Girls.


Max Black y Caroline Channing son las dos jóvenes a las que hace referencia el título, dos chicas muy diferentes que se verán unidas por su destino, sus necesidades y sus intereses. Si la primera es una mujer luchadora y sin pretensiones reales, que tiene dos trabajos y un novio un poco sinvergüenza, la segunda es una niña bien a la que nunca le ha faltado nada, desconoce el significado de la palabra “trabajar” y tiene un caballo como mascota. Como es de esperar las risas (enlatadas, horror) nacen de la distancia existente entre ambos personajes, novedosa en ocasiones, previsible en otras. Y de las extremas personalidades de los “seres” que les rodean: el peculiar y amanerado encargado asiático Han Lee, el obsceno cocinero ruso Oleg y el socarrón cajero afroamericano Earl, que sin sorprender completan el paisaje, más propio del final del siglo veinte, que conforma el poco apetecible Williamsburg Dinner.

Pero no es el apestoso restaurante en el que trabajan lo único que recuerda a las comedias de los noventa en Two Broke Girls. La eterna referencia a La Extraña Pareja de Walter Matthau y Jack Lemmon, recuperada para la televisión en Primos Lejanos y versionada por Matrimonio con Hijos o los peculiares encuentros entre Steve Urkel y el Sr. Winslow en Cosas de Casa, es inevitable, a la vez que su única baza para provocar la risa. Y aunque no contiene profundas referencias geek´s, la pareja compuesta por las prácticamente desconocidas Kat Dennings y Beth Bers maneja buenos momentos cómicos que se agradecen en un producto ligero y de fácil consumo. La mala baba de Max, con momentos “camarerísticos” como éste, que despiertan mi aplauso, y la inocencia de Caroline, así como cierto humor negro son, para mí, puntos a tener en cuenta en un producto del que hace meses nadie esperaba nada.

Two Broke Girls, que se estrenará en España el próximo 28 de octubre en TNT, no destaca por su brillantez ni por su originalidad, pero es una serie entretenida y con momentos cómicos que con un delicado pulido podría llegar a convertirse en una producción tan sobresaliente como inesperada.

Anuncios